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La otra mirada

Abrazar la tierra

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El malagueño es la primera persona en la historia que ha dado la vuelta al mundo caminando y luego unió los cinco continentes nadando. Su amor por la naturaleza y su pasión por la sostenibilidad y conservación del medioambiente lo empujaron a documentar y difundir el cambio climático.

“Un viaje de mil millas comienza con un solo paso”. Lao-Tse, filósofo chino creador del taoísmo, que se cree que vivió entre los siglos VI y IV antes de nuestra era.
Cuando uno se asoma a la historia de Ignacio parece que se metiera en la película “La vuelta al mundo de Willy Fog”, y el fuera ese querible león que sigue la trama que ideara Julio Verne. Claro que no fueron solo ochenta días. Y que la remake tuvo como escenario los grandes océanos y mares. En verdad, su vida es una aventura fantástica que deja una serie de mensajes fundamentales, ya que el propósito por el que emprende sus expediciones es la conservación del planeta. “Realizo expediciones porque me hace sentir vivo. Cuido el planeta porque es lo que me hace estar vivo”, dice Ignacio “Nacho” Dean Mouliaa, quien nació el 20 de Agosto de 1980 en Málaga, España.
“Soy hijo de marino, mi padre ha viajado por todo el mundo, y esa es una de las razones por las que hemos vivido en muchos lugares diferentes. Recuerdo que en mi casa había máscaras y lanzas africanas, cuberterías de Tailandia, bandejas de Egipto, tallas de madera de Angola. Crecí leyendo libros de Julio Verne, Alejandro Dumas, Jack London, Rudyard Kipling. Viendo los programas de televisión El hombre y la Tierra del maestro Félix Rodríguez de la Fuente, La ruta Quetzal de Miguel de la Quadra-Salcedo y Al filo de lo imposible de Sebastián Álvaro, soñando con ser como uno de ellos, incluso con tener algún día mi propio programa de televisión. Recuerdo con cinco años estar nadando en el mar Cantábrico tiritando de frío sin querer salir. Terminar de ver una película de Hércules y quedar impresionado con las aventuras de este héroe de la mitología romana, o estar en la montaña, encontrar un camino hacia arriba y otro hacia abajo, y escoger siempre el que iba hacia arriba, como preparándome para algo que yo sabía que un día iba a llegar. Todo eso iba forjando mi carácter, eran señales de lo que vendría. La semilla estaba plantada”, relata Nacho en su página Nacho Dean, Embrace The Earth.
Sin embargo, esa semilla tardó varios años en dar el fruto más grande. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Complutense de Madrid y un ciclo formativo de Medio Ambiente, al tiempo que desempeño diferentes trabajos para pagarse los estudios. Pero su amor por la naturaleza lo impulsaba a viajar periódicamente por diferentes países, practicar deportes como la escalada y el snowboard, y realizar infinidad de rutas a pie por sitios tan diferentes como Laponia o el desierto del Sáhara. Hasta que un día decidió que quería dar la vuelta al mundo caminando.
Su hazaña comenzaría el 21 de marzo de 2013. Nacho iba solo con Jimmy, un pequeño carrito de 12 kilos que le permitía llevar las cosas imprescindibles para el recorrido, incluyendo la tienda de campaña, esterilla, saco de dormir, botiquín de primeros auxilios, un ordenador, cámara, teléfono y algo de ropa, entre otras cosas. Por supuesto que no tenía muchos recursos, pero tampoco necesitaba mayor cosa, le bastaba su curiosidad, sus ganas de conocer el planeta y su deseo por conservar el medio ambiente. Fueron 33.000 kilómetros plagados de pequeñas historias, en su mayoría fascinantes, aunque algunas lo hayan tenido al borde del terror o de la muerte. “Pero yo no pongo mi vida en juego absurdamente, vivo apasionadamente y la muerte es un riesgo inherente a la vida. Llevo mi vida al límite para mostrar la belleza del mundo en que vivimos, para explorar los umbrales del ser humano, para predicar unos valores con el ejemplo, para motivar, inspirar y demostrar que la vida es hermosa y merece la pena cuidarla”, le aseguró al diario Marca al regresar. Fueron tres años, de 2013 a 2016, de una aventura que le llevó a recorrer 4 continentes y 31 países, siempre a pie y en solitario, sin asistencia e ininterrumpidamente, para documentar el cambio climático.
Y poco después su nombre volvió a ser noticia. Según sus palabras, el 70% del planeta es agua, y aunque él había recorrido el mundo caminando, sentía que tenía una deuda con los océanos. Entonces nació Expedición Nemo, el desafío con el que ha unido nadando los 5 continentes para lanzar un mensaje de conservación de los océanos. Lo hizo entre 2018 y 2019, luego de pasar por un durísimo entrenamiento que duró un año y dos meses.
“El hambre, los grandes esfuerzos o estar lejos de ciertas comodidades a las que estaba acostumbrado fueron los mayores desafíos físicos que enfrenté, aunque hay cosas que me encantan, como dormir en el suelo de la tienda de campaña. Me gusta la búsqueda de mis límites y la naturaleza humana. A final, somos exploradores, animales con miles de años de historia, y tenemos un enorme potencial físico y mental. También he vivido momentos dramáticos, como el atentado terrorista de Bangladesh, la fiebre chikungunya en Chiapas o intentos de asalto con machetes. Viajar caminando es el medio de transporte más expuesto y pasas por zonas del mundo muy delicadas. Gestionar el miedo, la incertidumbre o la soledad también es difícil. Y, sin duda, es duro ver el estado en el que está el planeta: vivimos en un lugar hermoso que merece la pena cuidar. Por contrapartida, lo mejor y más gratificante es el haber conseguido materializar este sueño. La humanidad, las personas, son el gran tesoro de mi viaje. El haber comprobado que más allá de la cultura, la religión, los idiomas o las nacionalidades, el ser humano merece la pena y hay buena gente en todas partes. Incluso sin hablar el mismo idioma, me han echado una mano y han caminado conmigo. Y, por supuesto, el estar durante tres años al aire libre, en contacto con la naturaleza y sus elementos: el viento, la lluvia, el canto de los pájaros al amanecer, dormir bajo cielos estrellados en los desiertos, fue maravilloso”, relató tras ser elegido finalista de los Premios Discovery Max Awards en la categoría Breaking the Limits.
Nacho tiene dos libros excelentes, Libre y salvaje (la gran aventura de dar la vuelta al mundo a pie) y La llamada del océano (la gran aventura de unir nadando los cinco continentes). Pero más allá de su extraordinaria serie de historias, lo más importante es su trabajo para difundir la importancia de cuidar el planeta. Y sus conclusiones sobre el medioambiente, el cambio climático y el rol de los humanos. “Después de lo que he vivido puedo opinar con conocimiento de causa. Antes hablaba en base a lo que había leído, investigado o consultado con la gente, pero haberlo visto con mis propios ojos supone un conocimiento único. Tengo una clara noción de las dimensiones del planeta, lo he recorrido con mis propias piernas: sé lo que cuesta llegar a Australia y volver por el otro lado del mundo, y puedo decir que no es tan grande, que los recursos son finitos y limitados y que tenemos que cuidarlo. He visto regiones muy castigadas, ciudades como Nueva Deli, Katmandú, México DF y, en general, las de Europa, que son modelos de desarrollo insostenibles. Después de pasar días o semanas en contacto con la naturaleza al aire libre, cuando llegaba a una ciudad notaba la contaminación acústica y del aire, el estrés, las prisas… He visto con mis ojos los efectos del calentamiento global, los agentes causantes del cambio climático y la gran cantidad de contaminación y basura que hay, no solo de CO2, sino también en los océanos. De hecho, documentar esta realidad fue lo que me llevó a emprender la expedición Nemo. Quería lanzar un mensaje de conservación de los océanos, de nuestras playas, costas y litorales”

¿Estamos a tiempo de cambiar las formas y remediarlo?

“El planeta lleva miles de millones de años existiendo y lo va a seguir haciendo con o sin nosotros. Es muy inspirador el poder regenerador de la naturaleza, pero hace falta dejar de someterla a esta presión y castigo. El cambio climático, el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad se están viendo multiplicados por el aumento de la población. De aquí a 2050, se calcula que va a haber 9.700 millones de personas en el planeta. Necesitamos una visión global, cambiar radicalmente nuestro estilo de vida. No puede ser que el modelo económico con el que vivimos lleve a la destrucción del planeta en el que habitamos. Ya no es solo por la continuidad de la Tierra, sino por la supervivencia de nuestra propia especie y de los miles de seres con los que la compartimos. Soy optimista y mantengo esperanza en el ser humano y en el futuro, pero hacen falta grandes cambios individuales, así como de empresas, Gobiernos y autoridades para desarrollar legislaciones que favorezcan el desarrollo sostenible”

Deportes

“Vamos hacia dónde va el mundo”

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Reconocido como un kinesiólogo de primerísimo nivel, referente del cuerpo médico de Atlético y director de las carreras de Entrenamiento Deportivo de UNRaf, analiza la realidad de la universidad y cuenta lo que viviremos el jueves con la presencia de Javier Frana y el homenaje a Alicia Cattaneo.

Cristian Gays es Licenciado en kinesiología y fisioterapia además de Profesor de Educación Física. Referente del departamento médico del fútbol de Atlético, director de Vitality Deporte y Salud y director de las carreras de Entrenamiento Deportivo de la UNRaf. Pero fundamentalmente, se trata de un profesional de alto nivel que permanentemente nutre y se nutre de conocimientos que hacen crecer la actividad.
Cristian, volves de un viaje que te significó mejorar tu propia formación y, sin pausa, ya estás en plena organización de un evento, ¿de qué se trata?
“El próximo jueves 3 de diciembre, a las 20 y 30 horas, en el salón Colonial del country del Jockey Club, va a estar Javier Frana brindando una charla en la que repasará su historia como jugador, periodista y entrenador, que es lo que a nosotros nos interesa fundamentalmente. Creo que es muy importante que la gente conozca como es hoy su trabajo en este aspecto y nos transmita sus enseñanzas como entrenador deportivo de alto rendimiento. Esto va de la mano de las carreras de entrenamiento deportivo que se dictan en la UNRaf, y va a permitir que los estudiantes vean como se trabaja en el alto nivel. Y para que aquellos jóvenes que aún no han decidido que estudiar conozcan de que se trata esta posibilidad”.
Pero no será solo lo de Javier, ¿Qué más habrá?
“En primer lugar emitiremos un video que repasará la trayectoria y la personalidad de Alicia Cattaneo, que lamentablemente no podrá estar presente. No solo se va a reflejar su notable trabajo, sino que también será un homenaje para una profesora de educación física que marcó un camino en el entrenamiento deportivo de aquellos años. Y después estará la charla de Javier, con la presencia de Florencia Molinero, ex tenista de nuestra ciudad y actual Secretaria de Deportes de la Provincia. Por supuesto que los asistentes podrán luego hacer preguntas con absoluta libertad”
El año anterior, condicionados por la situación sanitaria, hicieron algo similar con Sergio Chiarelli y Gonzalo García, ambos entrenadores profesionales como Javier. Lo de Alicia va por un camino paralelo. ¿Qué buscan con su distinción?
“Nosotros queremos que la gente sepa de la labor de los entrenadores deportivos que tienen relación directa con Rafaela, pero todos, en todos los niveles. Alicia Cattaneo fue una precursora en muchos aspectos, una Profesora de Educación Física que dejó una huella en muchísima gente, en tiempos donde la mujer no siempre era considerada en igualdad con los hombres, cuando hacer deporte no era tan habitual y el cuidado físico distaba mucho de lo que es hoy, y ni siquiera se contaba con vestimenta, elementos y lugares adecuados para el entrenamiento. Alicia, como muchos Profesores, ha sido fundamental para este crecimiento que hoy disfrutamos. Pero, además, cuando hablamos con gente que fue alumno de ella encontramos un reconocimiento extra, que tiene que ver con el apoyo y la contención personal”
Cuando repaso las carreras de la UNRaf, veo una variedad importante. Sin embargo, las que tienen relación con el deporte parecen diferenciarse del resto. ¿Es así?
“La UNRaf, que es pública y gratuita, pretende generar carreras que tienen que ver con la idiosincrasia de la ciudad, basándose en el potencial que tenemos en las industrias, el agro, y las tecnologías. Pero Rafaela también tienen una impronta deportiva muy importante y por eso surgen estas carreras como respaldo a lo deportivo y, sobre todo, a lo referente a las tecnologías en entrenamiento deportivo, por eso la Tecnicatura en Entrenamiento Deportivo se complementa con una Licenciatura en Ciencias del entrenamiento. Ambas están apuntaladas por la tecnología del alto rendimiento, se trata de unir todas las potencialidades en el acceso a las tecnologías y el conocimiento de estas. Creo que en poco tiempo Rafaela va a disfrutar de profesionales de alto nivel”
Su aparición fue toda una novedad. ¿Qué respuesta encontraron en los jóvenes?
“Se generó una demanda increíble en el primer año con doscientos inscriptos, lo que fue una gratísima sorpresa. Creo que lo que hemos pasado, con la enseñanza virtual y a distancia, sin presencialidad, ha hecho que no hayamos seguido creciendo. Pero lamentablemente le ha ocurrido a muchas carreras en donde la el contacto entre alumno y profesor es muy importante. Creo que ahora se va a renovar el entusiasmo, algo que hemos notado entre los cursantes en este cuatrimestre, donde pudimos vernos e interactuar. En la Licenciatura se han podido disfrutar de clases presenciales de altísimo nivel, se hizo un seminario con todos los docentes con los recursos de la universidad y eso motivó a los alumnos. Tenemos muchos cursantes de otras ciudades y esto también se nota en las inscripciones para el próximo año, donde vemos muchos jóvenes de ciudades con Santa Fe o Paraná, por ejemplo, que nos eligen por el nivel que gozamos”
¿Cómo está la universidad en general?
“Creciendo a pasos agigantados, esto se nota en la cantidad de gente que está trabajando allí, en lo que tiene que ver con lo edilicio y también en recursos humanos. En nuestro caso sumamos profesores de distintos lugares que son referentes a nivel nacional, por lo que creo que sin dudas lo mejor está por venir”
¿Ha crecido la incidencia del entrenador en el deporte en general?
“Hoy es impensado, en cualquier deporte, conformar un grupo de trabajo para un deportista, o grupo de ellos, sin la presencia de un entrenador. La buena forma física, como nunca antes, marca la diferencia en los atletas de alto rendimiento. Antes se priorizaba la resistencia y la fuerza, en cambio hoy se basa todo en la velocidad, la potencia y la capacidad de contar con estos dos componentes durante todo el tiempo posible, sin que esto condicione la técnica, en el deporte que sea. Esto es la base del entrenamiento actual”
¿Hay en Rafaela entrenadores de alto nivel?
“Si, hay una muy buena base pero la gran dificultad que se ha afrontado es que la ciudad no ha podido brindarle la posibilidad de que se desarrollen en el alto nivel y que luego puedan trabajar de ello ganando lo que merecen, entonces muchos han tenido que combinar esta función con otro trabajo, lo que no les ha permitido crecer. Nuestra idea es que los docentes que vienen de afuera potencien a los nuestros para tener una base de muy buenos docentes y entrenadores de la ciudad. Veinte años atrás, cuando me inicié en esto, era impensado que un entrenador pueda vivir del alto rendimiento en Rafaela. Hoy esto ha cambiado, aunque todavía falta mucho. Por ejemplo, Daniel Capella y Víctor Ingaramo están hoy en los Juegos Panamericanos Juniors, representando a Rafaela”
Hay un cambio muy marcado en las carreras que, imagino, es una forma de insertarse en el mundo moderno
“El cambio generacional aún nos cuesta asimilarlo, porque es tan importante que aquellos que están fuera del circuito de formación, cuando se asoman a él se sorprenden. Por supuesto que las carreras tradicionales van a subsistir, pero hay otras que no existían y hoy son centro de atención para los estudiantes. La oferta de UNRaf incluye Mecatrónica, Agroinformática, Producción de videojuegos y entretenimiento digital, cosas que para los de nuestra edad son sorprendentes. Vamos hacia la innovación, hacia el consumo de tecnología”

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La leyenda del Maestro

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A los 74 años, frágil de salud y jaqueado por resultados adversos, el entrenador que marcó una profunda huella en el fútbol ha dejado de ser el técnico del Seleccionado de Uruguay. Ésta es su historia contada con un collage de sus mejores respuestas.

Por Oscar Martínez. «Tabárez logró que su manera de ver el deporte impactara la sociedad uruguaya. «El camino es la recompensa», dijo levantando el puño izquierdo ante la multitud que lo recibía como héroe tras la inolvidable actuación de su selección en el Mundial de Sudáfrica. Una frase que se volvió parte de la cultura popular. El Maestro es un influencer sin canal de YouTube», escribió Sarah Castro Lizarazo en el diario El País de Madrid.
La imagen se repetía en cualquier estadio, potenciada desde que se sabe que el hombre pelea contra el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico autoinmune que ataca una parte del sistema nervioso periférico. Óscar Washington Tabárez entraba a la cancha con pasos calculados, suavecitos, muy débiles, aferrado a un par de muletas que le ayudaban en su traslado. Entonces los hinchas, no importa cuales, propios o rivales, lo aplaudían con admiración y respeto. Es que hoy el Maestro pisa suave, pero sus pasos siguen siendo los de un gigante del fútbol.
Tabárez ganó con Uruguay la Copa América en 2011, el cuarto lugar del Mundial de Sudáfrica 2010 y colocó a la Celeste durante más de una década en los primeros niveles del fútbol internacional. Fue elegido el mejor técnico de América en 2010 y 2011 y consiguió la Orden Mérito de FIFA en 2012. En el Mundial de Italia 90 llegó a octavos de final y allí terminó su primer ciclo. Hasta su regreso, por el seleccionado uruguayo pasaron 13 técnicos distintos, y solo consiguió la Copa América de 1995, como locales, pero se quedó fuera del Mundial de Estados Unidos 1994. Lo llamaron para que los clasifique a la Copa del Mundo Alemania 2006. Y él respondió con quince años extraordinarios.
Tabárez de pibe era Washington, tal como le decían en su barrio de Montevideo, Cerrito La Victoria. Y era un zaguero central nada espectacular. «Hasta que en el 79 decidí dejar y hacer el curso de entrenador. Fue una decisión difícil: yo trabajaba como maestro, teníamos tres hijas y casi no nos alcanzaba para lo mínimo. Como jugador, mal que mal nos arreglábamos. La pregunta ahora era qué vamos a comer…»
Las respuestas fueron llegando. En 1980 empezó como supervisor de las divisiones inferiores de Bella Vista. En el ’83 fue campeón Panamericano Juvenil con Uruguay, en Caracas; en el ’84 dirigió Danubio; luego Wanderers; la Selección Juvenil en el ’86; Peñarol en el ’87 -con quien fue campeón de América-; Deportivo Cali de Colombia en el ’88 y la Selección Mayor de Uruguay desde 1988 hasta 1990. Luego lo disfrutamos en Argentina con sus dos etapas en Boca y una en Vélez. Pero además pasó por Cagliarí, Milán y Oviedo, sin respetar un orden cronológico. Para finalmente empezar el inimitable último ciclo en la selección de Uruguay.
Se reconoce admirador de Osvaldo Soriano, de Gabriel García Márquez, de Eduardo Galeano y Mario Benedetti. «Me preguntaron cómo era como alumno, y dije que era un alumno correcto, no me destacaba en nada especial. No me sobraba inteligencia ni iniciativa, ni liderazgo. Era muy de reflexionar sobre el lugar que ocupaba en los pequeños grupos, no solo en la escuela. Aceptaba las cosas. Y tenía capacidad de asombro y de admiración hacia los que sí se distinguían», contaba el Maestro, que dibujaba palabras en la Escuela 189 de la Villa del Cerro y hasta fue el Director del Colegio número 30. 
«Como entonces, cuando dejé la escuela, no sé qué haré ahora, en la vida no hay nada escrito. Yo no veo el destino como algo que ya está asignado por encima del esfuerzo personal y de hacer el propio camino. No creo en esas cosas, podrán existir y podrá haber otro que sí cree y esté en desacuerdo conmigo, pero para mí no es así. Yo, como Antonio Machado, creo que se hace camino al andar».

– Entonces, ¿uno es quien hace su destino?
– «Pero uno jamás se hace solo, es producto de toda una trayectoria en la que muchos otros han influido. Tuve muchos maestros, entrenadores, compañeros futbolistas y de cuerpos técnicos, que han sido mis maestros, pero no he tenido un solo referente. De todos he sacado cosas, algunas aprovechables y otras no. También están los desconocidos para el espectador, los amigos, que son unos pocos».

– ¿Cómo se considera usted?
– «Como una persona común, que pasó por etapas que pueden pasar la mayoría de las personas, el tener una familia, enamorarse, casarse. La familia es fundamental cuando uno accede en el fútbol a un nivel de trascendencia, que cada vez lo absorbe más, y lo deja más expuesto a las críticas. Los que sufren más son los familiares».

– Pero son pocas las personas comunes que disfrutan del reconocimiento que goza usted.
– «En el último tiempo he sentido una devolución, que en mi país es inédita. Algo parecido viví con la gente de Boca en el 92. Y por lo que se dice, por lo que uno capta, se da por cosas que van más allá de haber ganado un partido de fútbol. Es por una imagen que ha dado este grupo de futbolistas que trabaja con nosotros. Y que ha generado mucha resonancia en toda la población, en la gente joven, en las mujeres, en sectores donde el fútbol no hacía tanto ruido».

– ¿Se adaptó a ello?
– «No es sencillo acostumbrarse a las muestras de afecto. Cuando salgo por la calle, la gente hace que los tiempos no sean los que planifiqué y hasta me siento incómodo, me da como vergüenza. Pero es algo muy grato».

– ¿El fútbol es su obsesión?
– «No, trato de no se obsesivo. Respeto y a veces hasta admiro a gente que es obsesiva en su trabajo. Yo creo más en los signos de exigencia y de pausa, así como a los futbolistas trato de darles libertad adentro de la cancha, dentro de las obligaciones que se les fijan, porque son ellos quienes tienen que tomar las decisiones. Cuando las cosas no dependen exclusivamente de uno, el ser obsesivo puede transformarse en un error. Suelo pensar en lo que podría haber sido, sobre todo cuando perdemos. Eso sirve para tener los pies sobre la tierra y a la vez entender que hay ciertas cosas que no son imposibles si se dan las condicionantes. Creo que hay que estar sujetos a lo que dicte la realidad. Mirarla e interpretarla es fundamental. Si forzamos la realidad por un acto de vanidad, creyendo que lo nuestro va más allá de las circunstancias, estamos cometiendo una gran equivocación».

– ¿Lo fue aprendiendo con la experiencia?
– «Creo que a veces se asocia la experiencia con la edad, pero no hay una relación unívoca. Puede haber jóvenes que capitalicen mucho todo lo que les está ocurriendo en la vida y otros de mucha edad que si ni siquiera analizan lo que les está pasando. Es muy relativo. Pero siempre hay posibilidades de aprender. Trato de hacerlo cada día. Y trato de transmitirlo. No es que me siente a darle clases a un futbolista. Pero viendo cómo encaran desafíos, y cómo algunos superan las expectativas que se pueden tener respecto de ellos, me pongo a pensar por qué suceden esas cosas y qué condiciones tienen para que los lleven a eso. Eso permite aprender. Algunos le dicen tener más experiencia».

– ¿Cuál es la manera ideal de jugar de un equipo de Tabárez?
– «Yo la llamo mi estrategia de juego. Los libros podrán decir un montón de cosas, pero un entrenador tiene que tener sus conceptos. La táctica aparece cuando hay un rival enfrente. Pero yo muchas veces entreno sin saber cuándo empieza el campeonato o contra quién voy a jugar. Ahí estoy entrenando la estrategia de juego del equipo, que es algo un poco ideal, inalterable, que tiene determinados fundamentos físicos, técnico-tácticos, psicológicos… La planificación táctica del partido siempre va a estar basada en la estrategia de juego que uno viene teniendo en la mente desde hace mucho tiempo, y que además es la base de todo lo que uno puede trabajar en la cancha. Siempre les pido a mis jugadores que den algo más. Y ese poquito más se puede lograr cuando se apunta a las personas, cuando se las trata con respeto, se les da su justo valor, se las critica cuando hacen algo mal, pero siempre con el positivismo de mejorarlas en el futuro».

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¡Marquen a los nuestros!

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El Chueco García, de cuya fabulosa pierna izquierda supe por la revista El Gráfico, deslumbraba con su maestría a la hora de jugar tanto en Central como en Racing o la selección. Pero también se cuenta que hablaba sin parar durante cada partido. Era tan ocurrente y bromista con sus compañeros, como irreverente con los rivales. Aseguran que más de una vez, luego de una jugada genial, volvía por donde había pasado y frotaba el césped con sus botines, como cepillándolo. «¿Qué estás haciendo…?», le preguntaban sus compañeros: «Estoy borrando la jugada para que no me la copien», respondía. Claro que su frase más celebrada fue cuando bajó gritando desaforado antes de que el rival pateara un córner. «¡Marquen a los nuestros, marquen a los nuestros!», en una tarde en que los defensores de su equipo eran un desastre. No dejo de pensar que si el Chueco hubiese jugado ayer para Atlético, seguramente sus gritos aún se escucharían.
Bueno, terminó para nosotros el torneo. Por fin. Se acabó. Y mire que a mí el futbol me encanta, me apasiona, y no soy precisamente de los exitistas, he aprendido con los años a disfrutar de un buen partido de mi equipo aunque no se quede con la victoria. No es que me guste perder, nada de eso, me duele y hasta me entristezco cuando ocurre, pero entiendo que en el fútbol la muerte solo dura un rato y que si no se disfruta de esa exaltación de los sentimientos, este juego maravilloso carece de sentido. Pero cuando mi equipo juega mal sistemáticamente, repite errores partido a partido, pierde tanto que termina en el fondo de la tabla y fundamentalmente, me pagan para que escriba algo medianamente ocurrente al respecto y tras cada fecha, entonces de verdad que el periodismo se vuelve un apostolado. Y ni siquiera intente imaginarse como me siento como hincha, que eso es lo que soy inicialmente. Por eso, lo mejor de la tarde del lunes, es que se terminó. Listo. Basta Mejor hablemos de política, y de…no…mejor no. Volvamos al fútbol.
«Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada», escribió lejandro Dolina en «Instrucciones para elegir en un picado». Algo queda claro, los que eligieron a los jugadores para esta temporada perdieron todos los «pan y queso» o los «par y noni» de manera sucesiva y los dejaron elegir sólo en el final, o simplemente ni siquiera tuvieron «campito» y no saben nada de jugar a la pelota. A lo largo del torneo traté de ser respetuoso con los futbolistas, de no subestimarlos porque los que hacemos periodismo opinamos sobre el trabajo de quienes están en este deporte-negocio. Y el trabajo es cosa seria. Pero esto ya es demasiado, no se puede menospreciar así la camiseta de Atlético, la historia, los hinchas. Espero que los dirigentes, que ahora empezarán a elegir cuerpo técnico y plantel, recuerden como era en nuestra niñez, o lean al Flaco Dolina.
Este lunes fue el cierre de un fin de semana complicado, que incluyó las elecciones. En realidad debería haber sido de LECCIONES. Las que la gente le dio a los políticos en las urnas. Sin embargo nuestros dirigentes parecen no tener calle o, seguramente, disponen de una cara demasiado dura. Los nuestros de acá perdieron por paliza y festejaban la recuperación de una banca. Los nuestros de allá también. «A nosotros nos tocó perder ganando, ellos pueden haber ganado perdiendo», dijo Victoria Tolosa Paz, del bando de los que ¡perdieron! Ay. Estamos vivos de milagro. Porque de algo estoy seguro, con estos políticos, los que seguro perdemos somos los ciudadanos.
Bueno basta, ya es demasiado, ojalá los dirigentes de Atlético consigan armar un equipo que nos devuelva las ganas de ir a la cancha, y que finalmente tengamos una Argentina que nos de ilusión, con políticos que no den vergüenza. Tengamos fe, total… Recuerden, compatriotas: en este país todo puede pasar. Hasta lo bueno.

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