Por Diego Dumont- El histórico registro de septiembre de 2026, donde las exportaciones alcanzaron un récord mensual de USD 10.036 millones (+23,5% interanual) y consolidaron un superávit comercial de USD 2.976 millones —el trigésimo cuarto mes consecutivo de saldo positivo—, ratifica la extraordinaria solidez del frente externo argentino, que ya acumula USD 77.267 millones en ventas al exterior y un superávit acumulado de USD 21.198 millones en lo que va del año.
Sin embargo, la lectura fina de los microdatos del INDEC revela una clara «economía de dos velocidades» que exige cautela analítica: a diferencia de meses anteriores impulsados por volumen físico, el salto de septiembre respondió fuertemente a un «viento de cola» en los precios de exportación (+16,4%), superando al crecimiento de las cantidades (+6,1%), con un impulso decisivo de Combustibles y Energía (+89,1% en valor y +33,4% en precios, traccionado por USD 1.127 millones en petróleo crudo), mientras que el volumen físico exportado de Productos Primarios cayó un 3,4%.
Por el lado de las importaciones (USD 7.060 millones, -1,8% interanual), el dato técnico más contundente y preocupante para la sustentabilidad del ciclo productivo es el desplome del 11,2% en las cantidades físicas importadas, una contracción que golpea de lleno a la inversión futura, con caídas reales en el volumen de Bienes de Capital (-16,6% en el mes y -13,9% en el acumulado) y de Piezas y Accesorios para máquinas (-11,0% en el mes y -25,9% en el acumulado de nueve meses).
En síntesis, Argentina transita un momento de liquidez récord gracias al empuje energético y a la mejora en los términos del intercambio (+5,4%), pero el aparato industrial interno muestra signos insoslayables de desinversión al operar consumiendo su stock de capital sin renovar la maquinaria ni los repuestos requeridos para sostener la oferta futura.



