Un 20 de septiembre de 1938 nació en Rafaela, Oreste Santiago Antonio Berta. Desde muy pequeño mostró una fascinación especial por los motores y las herramientas. Con el paso de los años, aquella curiosidad infantil se transformaría en una trayectoria extraordinaria como proyectista, desarrollista, constructor de automóviles de competición y, fundamentalmente, como uno de los grandes referentes de la ingeniería aplicada al automovilismo argentino.
Desde chico, Oreste Berta tuvo una relación particular con los motores. En la escuela se entretenía con herramientas, pistones y todo aquello que le permitiera descubrir cómo funcionaban las máquinas. A los 15 años comenzó sus estudios superiores, aunque eligió un camino poco convencional: el autodidactismo. Entendía que aprender por sus propios medios le permitiría profundizar más allá de los programas establecidos.
Esa inquietud lo llevó posteriormente a obtener una beca para viajar a Estados Unidos, donde dio sus primeros pasos importantes en el mundo de la preparación de motores de motocicletas, trabajando especialmente sobre unidades Ducati y Cucciolo.
De regreso en Argentina, en 1965, comenzó de manera particular a preparar un Renault Dauphine para competir en Turismo Carretera. El debut se produjo el 13 de marzo de 1966, con Eduardo Copello al volante. El auto llegó a liderar las tres primeras vueltas antes de abandonar por una avería mecánica.
Aquella experiencia sería apenas el comienzo.
La revolución de los Torino
En 1966 Berta fue designado director del equipo oficial IKA de Turismo Carretera, donde comenzó a trabajar sobre los Torino 380 W. Allí tuvo bajo su responsabilidad a tres pilotos que marcarían una época: Eduardo Copello, Héctor Gradassi y el rafaelino Jorge Ternengo.
Las iniciales de sus apellidos dieron origen a una denominación que quedó grabada en la historia del automovilismo argentino: la CGT.
El trabajo de Berta en el desarrollo y preparación de aquellos Torino fue determinante para que el equipo alcanzara los Campeonatos Argentinos de 1967, 1969, 1970 y 1971, además del subcampeonato de 1968.
En 1969 llegó uno de los grandes desafíos de su carrera. Berta integró la Misión Argentina que llevó tres Torino 380 W a las 84 Horas de Nürburgring, con Juan Manuel Fangio como director deportivo y Berta como director técnico.
Fue una aventura que trascendió las fronteras y convirtió al Torino y a la ingeniería argentina en protagonistas de una de las competencias de resistencia más exigentes del mundo.
Del Torino al Berta LR
La capacidad de Berta para crear y desarrollar vehículos de competición tuvo uno de sus máximos exponentes en el Berta LR, un automóvil diseñado íntegramente en Argentina y equipado con una planta impulsora Berta V8, desarrollada a partir de la base de un motor Cosworth.
El proyecto fue concebido para competir internacionalmente en el Campeonato Mundial de Sport Prototipos y se convirtió en una de las mayores expresiones de ingeniería nacional aplicada al automovilismo internacional.
Antes, en 1974, Berta había participado en la Fórmula 5000 estadounidense, con Luis Di Palma y Néstor García Veiga como pilotos.
Una fábrica de campeones
En 1980 comenzó otra etapa trascendente. Berta se asoció con Guillermo Maldonado para competir en la Fórmula 2 Argentina. El resultado fue inmediato: campeonato para Maldonado con un chasis diseñado y construido por Berta, equipado con un motor Volkswagen 1500.
En 1982 nació la Fórmula 2 Codasur y nuevamente Berta y Maldonado marcaron una época, consiguiendo cuatro campeonatos consecutivos.
Cuando en 1987 la categoría pasó a denominarse Fórmula 3 Sudamericana por una modificación reglamentaria, un chasis Berta volvió a ser protagonista. El brasileño Leonel de Aniscastro Fiedrich se consagró campeón con una unidad alistada por Oreste.
También en Fórmula Renault Argentina hubo una consagración con sello Berta. En 1985 Miguel Ángel Etchegaray obtuvo el campeonato con un chasis de la marca, siendo el único piloto que alcanzó el título con aquel auto.
La era Renault y la explosión del TC 2000
En 1985 llegó otro capítulo fundamental. Renault Argentina decidió incorporarse oficialmente al TC 2000 y convocó a Berta para dirigir el proyecto.
La sociedad entre la marca del rombo y el ingeniero argentino rápidamente se transformó en una de las grandes referencias de la categoría.
Con la Renault Fuego llegaron triunfos y campeonatos. En noviembre se cumplirán cuatro décadas del primer título de Berta con Renault Argentina, obtenido con la Coupé Fuego y Juan María Traverso y Ernesto Mario Soto como pilotos.
Aquel campeonato se definió en la anteúltima competencia de la temporada, disputada en Río Cuarto.
La alianza con Renault dejó una impresionante cosecha: seis campeonatos de TC 2000 entre 1986 y 1993, además de tres subcampeonatos, correspondientes a 1987, 1988 y 1989.
La Fuego se convirtió en uno de los autos emblemáticos de aquella época y en una de las grandes creaciones de la estructura técnica comandada por Berta.
Berta Ford YPF y una nueva generación
Entre 1997 y 2010, la presencia de Berta en el TC 2000 continuó a través del equipo Berta Ford YPF.
El primer campeonato llegó en 1997 con Henry Martín al volante de un Ford Escort, bajo la dirección de los hijos de Oreste, Oreste y Brian Berta.
Después llegaron nuevos títulos en 2000, 2001, 2003 y 2005, esta vez con el Ford Focus como protagonista.
Durante esos años, Martín Eduardo Basso también formó parte de la estructura oficial Ford YPF atendida por la familia Berta. En 2007 alcanzó el subcampeonato de TC 2000, disputando el campeonato hasta la última fecha frente a Matías Rossi, en Paraná.
Pero la historia no se detuvo en los autos.
A partir de 2008, Berta comenzó a desarrollar los motores Duratec para TC 2000. Los impulsores debutaron oficialmente en 2009 y una vez más el ingeniero argentino demostró una de sus principales virtudes: la capacidad para desarrollar tecnología de competición y convertirla en una herramienta competitiva.
“La Fortaleza”
En las inmediaciones de Alta Gracia se encuentra una de las grandes obras de Berta: la sede de Oreste Berta S.A., que con el tiempo pasó a ser conocida como “La Fortaleza”.
El complejo se transformó en un verdadero centro de desarrollo, investigación y ensayos para el automovilismo y la industria automotriz.
El predio comprende unas 140 hectáreas, cuenta con la pista de pruebas “Gastón Perkins” y también con una Academia destinada a la formación de jóvenes pilotos.
Desde allí se desarrollan y producen componentes y se abastecen motores multiválvulas para Turismo Carretera y TC Pista, además de los impulsores utilizados en Top Race y Fórmula 3.
La dimensión alcanzada por su trabajo hizo que Berta trascendiera ampliamente las fronteras del automovilismo argentino. Se convirtió en fuente permanente de consulta para la industria automotriz internacional, con Toyota como uno de los gigantes de la industria que mantiene desde hace más de tres décadas una relación de consulta y colaboración con su estructura.
Reconocimientos a una trayectoria excepcional
La trayectoria de Berta también recibió reconocimiento en el ámbito académico. Es Doctor Honoris Causa de las Universidades Nacionales de Córdoba y San Juan y de la Universidad Tecnológica Nacional.
El reconocimiento institucional también llegó desde Córdoba. El Gobierno provincial dispuso por ley que una de las rotondas de acceso a Alta Gracia llevara el nombre de Oreste Berta. El acto oficial de imposición se realizó en julio del año pasado.
Es un homenaje que sintetiza el vínculo construido durante décadas entre Berta y la provincia que terminó convirtiéndose en el epicentro de su actividad profesional.
Un apellido que ya es historia
Hablar de Oreste Berta es hablar de Torino, de Nürburgring, de Copello, Gradassi y Ternengo; de Fangio y la Misión Argentina; del Berta LR; de Maldonado y la Fórmula 2; de la Renault Fuego y Traverso; de los Ford Escort y Focus; de motores, chasis, pistas y campeonatos.
Pero también es hablar de una manera de entender la ingeniería: investigar, construir, probar, equivocarse, volver a intentar y buscar siempre una solución.
Aquel niño rafaelino que jugaba con herramientas y pistones terminó construyendo una de las historias más extraordinarias de la ingeniería deportiva argentina.
Por todo lo realizado, por lo que representa para el automovilismo nacional y por todo lo que todavía significa su nombre para generaciones de pilotos, mecánicos, ingenieros y aficionados:
¡Feliz cumpleaños, Oreste Berta!
El automovilismo argentino celebra hoy a uno de sus grandes constructores de sueños.



