El detrás de escena de los Juegos: Un año de trabajo para cuidar a atletas y público

La ministra de Salud de Santa Fe, Silvia Ciancio, y la directora del Departamento de Gestión Integral de Salud de los Juegos, Estefanía Casadei, explicaron cómo se planificó el operativo sanitario y nutricional que acompañó a las delegaciones y al público durante Santa Fe 2026.

Mientras los atletas compiten, entrenan y buscan medallas, hay una estructura que trabaja detrás de escena para que todo funcione. En los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, uno de esos grandes desafíos fue garantizar una cobertura integral de salud y una alimentación adecuada para las delegaciones que llegaron a las tres ciudades sede.

Desde el Ministerio de Salud provincial explicaron que buena parte de ese trabajo comenzó un año antes de los Juegos y requirió coordinar recursos públicos y privados, equipos médicos, ambulancias, espacios de atención y un sistema de alimentación diseñado especialmente para deportistas de alto rendimiento.

“Todo el trabajo y la planificación estaba en los papeles. Pero lo importante es que lo pusimos en práctica con éxito”, destacó Ciancio al evaluar el funcionamiento del sistema en Santa Fe, Rosario y Rafaela.


Un comedor pensado para 15 países y 43 deportes

La alimentación fue uno de los primeros desafíos. Estefanía Casadei, directora del Departamento de Gestión Integral de Salud, explicó que el menú no podía ser igual para todos los atletas, ya que las necesidades energéticas varían de acuerdo con cada disciplina.

No demanda lo mismo un jugador de rugby o un levantador de pesas que un atleta de gimnasia artística. Por eso, el plan nutricional contempló las características de cada deporte, pero también las costumbres de las delegaciones de los 15 países participantes.

La planificación incluyó además situaciones particulares, como dietas vegetarianas y veganas, alimentación para personas celíacas y otras necesidades vinculadas con enfermedades digestivas o inflamatorias.

El sistema se organizó bajo modalidad buffet, para que cada deportista pudiera seleccionar las cantidades y los alimentos que necesitara. Y cuando los horarios de competencia impedían llegar al comedor, se implementó el sistema de lunch box, con viandas que podían solicitarse con anticipación.

“Hay mucho trabajo detrás de esto que no siempre se conoce”, explicó Casadei, quien señaló que durante aproximadamente un año se trabajó junto con las delegaciones y los jefes de misión para conocer sus necesidades.

El objetivo, resumió, fue que los atletas pudieran concentrarse en competir y que la alimentación acompañara tanto el rendimiento como la recuperación.

Un sistema de salud que funcionó en tres ciudades

El operativo sanitario tuvo una dimensión todavía mayor. La ministra de Salud de Santa Fe, Silvia Ciancio, contó que la planificación comenzó en septiembre del año pasado y que contempló no sólo a los deportistas, sino también a todas las personas que circularían por los escenarios de los Juegos.

La cobertura combinó recursos públicos y privados y se organizó de acuerdo con las características de cada sede. Hubo consultorios, shock rooms, ambulancias ubicadas estratégicamente y circuitos definidos para las emergencias, además de la articulación con los distintos efectores de salud.

La convocatoria superó incluso las previsiones iniciales. Hubo numerosas consultas que el sistema identifica como de baja complejidad y que no implicaron riesgos para los pacientes, pero el operativo pudo responder a la demanda generada por las competencias y los eventos masivos.

La salud también se piensa desde lo emocional

Uno de los aspectos que la ministra destacó fue la incorporación de la salud mental dentro de la mirada integral del operativo.

La competencia de alto rendimiento no sólo puede generar lesiones o dolencias físicas. También existen situaciones vinculadas con la presión, las expectativas y el impacto emocional que pueden atravesar los atletas y cualquier persona que participe de un evento de estas características.

Por eso, desde el Ministerio plantearon un abordaje que incluyera también ese componente. Para Ciancio, detrás de un padecimiento físico puede existir además un sufrimiento subjetivo que requiere atención. En ese trabajo participaron médicos, enfermeros, choferes de ambulancias y el resto de los equipos que formaron parte de la cobertura.

El desafío que queda después de los Juegos

Con los Juegos llegando a su cierre, la mirada empieza a ponerse en lo que queda. Para Ciancio, ese es uno de los principales desafíos: transformar la infraestructura, la experiencia y las políticas desarrolladas durante estas semanas en un legado que continúe después de la competencia.

La funcionaria destacó especialmente la posibilidad de que más personas accedan a espacios deportivos, estadios y propuestas vinculadas con la actividad física y la salud comunitaria.

Los Juegos, en ese sentido, dejaron mucho más que escenarios para competir. También permitieron poner a prueba un sistema de atención que involucró a las tres ciudades sede y que, detrás de cada competencia, tuvo cientos de personas trabajando para que atletas, delegaciones y público pudieran disfrutar de Santa Fe 2026 con acompañamiento sanitario.

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