Para Nathalia Moraes, los Juegos Suramericanos representan mucho más que una competencia. La brasileña atraviesa en Rosario su primera experiencia en un evento del ciclo olímpico y reconoce que la presión y las emociones forman parte de un aprendizaje que va mucho más allá del resultado. “Es una experiencia increíble para mí. Es mi primera vez acá compitiendo en una competencia del ciclo olímpico, entonces estoy muy feliz”, contó.
La felicidad, sin embargo, convive con cierta frustración. Moraes quería estar en la final y reconoció que algunos de sus combates no salieron como esperaba. “Me gustaría mucho estar en la final, pero en algunos combates fue complicado. Fueron buenas peleas, pero salgo con el sentimiento de que podría estar más lejos”, sostuvo.
Por decisión familiar
Nathalia comenzó a practicar karate a los 7 años. La elección tuvo un origen familiar: mientras ella disfrutaba bailar, su papá quería que practicara un deporte que también le brindara herramientas de defensa personal. “Empecé karate a los 7 años de edad y entonces las competencias me dieron muchas ganas para continuar en el deporte”, recordó. Ya lleva 15 años vinculada a la disciplina y habla de ella con una pasión que se nota incluso cuando describe los momentos más difíciles.
Para Moraes, uno de los mayores atractivos está justamente en todo lo que sucede alrededor de una competencia: la emoción, la resiliencia y la posibilidad de aprender después de cada resultado. “Creo que la emoción de la competencia, tu resiliencia, superación que tienes que tener en la rutina y la capacidad de saber que, mismo cuando pierdas o ganas, tienes que aprender”, explicó. Y hay algo que considera fundamental: el respeto por quien está enfrente. “Saber lidiar con estas cosas es muy importante en el deporte y en la vida”, agregó.
Mantenerse de pie
Cuando le preguntaron qué es lo más difícil del karate, su respuesta fue inmediata: perder. Pero enseguida amplió el concepto. Para ella, el verdadero desafío está en mantenerse de pie después de una derrota y encontrar nuevamente la motivación para seguir entrenando.
“Creo que la parte más difícil es mantener la cabeza erguida independientemente del resultado”, explicó. La motivación, además, no siempre aparece de la misma manera. “No siempre vas a estar motivado, con ganas de entrenar, de seguir, pero si tienes tu objetivo claro en tu mente, continúas mismo sin voluntad, con dolor, mal o bien”, reflexionó.
Esa mirada forma parte de su manera de entender el karate: competir, aprender y seguir adelante, incluso cuando las cosas no salen como esperaba.
Su encanto por Rosario
Más allá del tatami, Moraes contó que está disfrutando cada momento de su estadía. Destacó especialmente el ambiente de la Villa Suramericana y la manera en que fue recibida. “Estoy viviendo mucho, aprovechando cada segundo acá. Estoy muy feliz”, afirmó.
También valoró la atención que recibió en la Villa: “todos son muy tranquilos, muy atentos para ayudarnos. Entonces estoy muy feliz, me siento muy bien acá”. Y dejó una frase que resume cómo está viviendo estos Juegos: “Rosario tiene mi corazón ahora”.



