Después de más de 15 años de recorrido judicial, la causa conocida como Sueños Compartidos tuvo este lunes uno de sus capítulos más importantes. El Tribunal Oral Federal N°5 dio a conocer su veredicto por el manejo de fondos públicos destinados a la construcción de viviendas sociales a través de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, un expediente que desde 2011 investigó presuntas irregularidades en la administración de esos recursos.
Entre las principales resoluciones, Sergio Schoklender, exapoderado de la Fundación y una de las figuras centrales de la causa, fue condenado a dos años y ocho meses de prisión en suspenso como coautor del delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública. También recibieron penas de ejecución condicional su hermano Pablo, el exsecretario de Obras Públicas José López y el exsubsecretario Abel Fatala, mientras que el exministro de Planificación Federal Julio De Vido y otros cuatro acusados fueron absueltos.
La sentencia, que todavía no se encuentra firme, abrió ahora una nueva instancia del proceso. Los fundamentos del tribunal serán conocidos el próximo 13 de noviembre y las partes podrán recurrir la resolución. La Fiscalía había solicitado seis años de prisión para Sergio Schoklender y otros acusados, mientras que el tribunal dispuso además un decomiso superior a los 206 millones de pesos.
Un día después de conocerse el veredicto, Schoklender rompió el silencio en una extensa entrevista con GZ Radio. Allí rechazó la condena, cuestionó diferentes aspectos del proceso judicial y confirmó que apelará la resolución, aun cuando los dos años y ocho meses impuestos sean de cumplimiento condicional y no impliquen su ingreso a prisión.
“Quita la verdad y no voy a tranzar”
Más allá de tratarse de una pena en suspenso, Schoklender dejó en claro que buscará revertir la sentencia porque considera que lo que está en discusión no es su libertad sino su responsabilidad en los hechos investigados.
“Quita la verdad y no voy a tranzar”, sostuvo al ser consultado sobre la posibilidad de apelar. Incluso fue más allá: “No me importa si apelo y esto me cuesta que me den diez años, espero que no, pero no voy a tranzar. Yo no me callo, no me callé nunca”.
Schoklender calificó la resolución como una “burla” y aseguró que pretendía que el extenso proceso terminara con una definición sobre el fondo de la acusación. En ese sentido, afirmó que había pedido expresamente a sus defensores oficiales que no solicitaran la prescripción de la causa porque quería que se resolviera mediante una sentencia.
El exapoderado también puso el foco en la absolución de Julio De Vido, quien se desempeñaba como ministro de Planificación Federal durante la ejecución del programa. Schoklender contrapuso esa decisión con su propia condena y volvió a rechazar haber sido responsable del desvío de los recursos destinados a las obras.
Fuertes cuestionamientos al proceso
Uno de los tramos más duros de la entrevista estuvo relacionado con el desarrollo de la causa. Schoklender apuntó contra una pericia oficial utilizada durante el proceso y aseguró que parte de la documentación incorporada habría sido manipulada.
Según relató, las defensas detectaron la situación al revisar un certificado de avance de obra que aparecía en un informe sin la firma del funcionario público correspondiente. Schoklender sostuvo que posteriormente buscaron el documento original dentro del expediente y comprobaron que sí estaba firmado. A partir de allí, denunció que la rúbrica habría sido ocultada antes de escanear el documento utilizado en la pericia.
También afirmó que existe una denuncia penal contra el perito que intervino y anticipó que participará como querellante para intentar determinar las responsabilidades. Se trata de acusaciones formuladas por Schoklender durante la entrevista y que no surgen del veredicto conocido esta semana, cuyos fundamentos completos todavía no fueron difundidos.
El uso de inteligencia artificial en la acusación
En ese contexto apareció uno de los aspectos más novedosos revelados durante la entrevista con GZ Radio. Schoklender aseguró que durante la preparación de la acusación fiscal se utilizó una herramienta de inteligencia artificial vinculada a Gemini para trabajar sobre documentación correspondiente a la causa.
Su cuestionamiento no estuvo dirigido al empleo de inteligencia artificial como herramienta, sino a la responsabilidad de quien selecciona la información que se incorpora al sistema y posteriormente utiliza sus resultados.
“Yo no estoy en contra de que se utilice una herramienta de inteligencia artificial para redactar una acusación o un fallo. Lo que sí digo es que el que la utiliza es responsable de las instrucciones que le da y del material que le carga”, señaló.
Schoklender vinculó este punto con sus cuestionamientos a la pericia. Su planteo es que, si una herramienta procesa documentación que contiene información incorrecta o eventualmente adulterada, el resultado puede quedar condicionado por esos datos. El alcance y las condiciones concretas en las que habría sido utilizada esa tecnología durante el proceso no pudieron ser corroborados de manera independiente hasta el momento.
“Con esto no me van a callar”
La causa Sueños Compartidos todavía tiene recorrido judicial por delante. La sentencia no está firme, los fundamentos serán conocidos el 13 de noviembre y posteriormente quedará abierta la instancia para que las defensas y la acusación presenten sus respectivos recursos.
Schoklender ya adelantó cuál será su decisión. Pese a haber recibido una pena que no supone su encarcelamiento, aseguró que buscará revertir la condena y que también avanzará judicialmente con las denuncias que formuló respecto del desarrollo del proceso.
“Con esto no me van a callar. Al contrario”, afirmó. Y anticipó que llegará “hasta las últimas consecuencias” con sus planteos contra quienes considera responsables de las irregularidades que denuncia.



