El Té del Voluntariado del Hospital local reunió a 420 mujeres en una jornada de solidaridad

La tradicional propuesta benéfica se realizó este jueves en el Club de los Abuelos Unidos y permitió recaudar fondos que serán destinados a la compra de insumos, equipamiento y mejoras para el Hospital Dr. Jaime Ferré y su Anexo. El voluntariado, que trabaja durante todo el año, destacó el acompañamiento de la comunidad.

Este jueves por la tarde, el Club de los Abuelos Unidos se convirtió en punto de encuentro para una nueva edición del tradicional Té del Voluntariado del Hospital Dr. Jaime Ferré, una iniciativa que desde hace 51 años reúne a la comunidad con un objetivo solidario.

La convocatoria volvió a demostrar el fuerte vínculo que existe entre la comunidad y el voluntariado hospitalario. En esta oportunidad fueron 420 las mujeres que participaron de la jornada, compartiendo una tarde de encuentro y colaboración que, al mismo tiempo, permite reunir recursos para sostener la tarea que las voluntarias realizan durante todo el año.

En diálogo con Diario CASTELLANOS, la presidenta del voluntariado, Silvia Gramaglia, explicó que actualmente son alrededor de 30 las mujeres que integran el grupo, aunque no todas participan con la misma frecuencia. «Ese es nuestro trabajo: ayudar a la gente que más necesita», resumió Gramaglia, quien ocupa la presidencia de la institución desde hace cuatro años.

Una tarea que se sostiene durante todo el año

Detrás del tradicional té existe un trabajo cotidiano que se extiende durante los 12 meses y que tiene como principal objetivo acompañar a pacientes que atraviesan distintas necesidades.


Las voluntarias reciben donaciones de ropa, las clasifican y preparan para luego distribuirlas entre quienes se encuentran internados en el hospital. Gramaglia explicó que un grupo concurre tres veces por semana al nuevo Hospital Dr. Jaime Ferré, mientras que otras voluntarias permanecen en el Anexo —el histórico edificio del hospital— realizando tareas de atención y organización.

«De todo lo que necesita el enfermo, eso es lo que hacemos, nuestra tarea», explicó la presidenta, al enumerar algunos de los elementos que entregan: ropa, zapatillas, calzado, medias, frazadas y prendas de abrigo, entre otros.

El trabajo se organiza en pequeños grupos. Mientras algunas voluntarias recorren las habitaciones del nuevo hospital para detectar las necesidades de cada paciente y acercar los elementos disponibles, otras reciben y ordenan las donaciones en el Anexo y atienden a las personas que se acercan en busca de ayuda.

51 años de una tradición solidaria

La historia del té benéfico se remonta a hace más de cinco décadas. Marta Andreo, integrante del voluntariado desde hace varios años, recordó que la actividad comenzó como un chocolate con churros y con el paso del tiempo se transformó en el tradicional té que actualmente convoca a cientos de personas.

«Este té benéfico hace 51 años que se hace. Primero fue un chocolate con churros y después pasó a ser un té», contó Andreo, quien destacó la respuesta de la comunidad.

Si bien el año pasado, con motivo del 50° aniversario, se habían vendido 520 tarjetas, en esta oportunidad la convocatoria alcanzó las 420. Según explicaron las voluntarias, la cifra incluso superó el objetivo que se habían planteado inicialmente.

«La meta era 400 y se vendieron 420», señaló Gramaglia, quien destacó que debieron cerrar la venta porque ya no podían recibir más participantes. La respuesta, además, se produce prácticamente de manera espontánea: «Se venden solas. No se hace propaganda, nada», explicó Andreo.

Los fondos vuelven al hospital

El dinero recaudado durante la jornada tiene un destino concreto, que es volver al hospital a través de la compra de elementos e insumos que son necesarios para los pacientes y de equipamiento para las instalaciones.

«Con esto también tenemos una ganancia que utilizamos para las compras que hacemos», explicó Andreo, quien mencionó entre los elementos que adquieren papel higiénico, máquinas de afeitar, champú, crema de enjuague, toallas y ropa interior.

Pero el aporte del voluntariado excede la asistencia directa a los pacientes. Durante este año también se realizaron diferentes intervenciones en el edificio del Anexo del Hospital Ferré, donde se concretaron mejoras en 14 consultorios, además de trabajos de pintura y mantenimiento.

«Este año fue una gran ayuda para el viejo hospital, que necesitaba de una lavada de cara, de pintura, de arreglos», explicó Gramaglia, quien anticipó que todavía queda por avanzar sobre un tramo importante de uno de los pasillos del edificio.

Las obras se financian a partir del aporte de los socios, la colaboración municipal y donaciones particulares que recibe la institución.

Un nuevo equipamiento para el Hospital Ferré

Entre los logros más importantes alcanzados recientemente por el voluntariado se encuentra también la adquisición de equipamiento para el nuevo hospital.

Gramaglia destacó el aporte recibido por parte de la Municipalidad, que permitió avanzar en una compra de relevancia para el sistema sanitario local: un equipo para realizar litotricia, un procedimiento utilizado para tratar determinados cálculos.

Andreo explicó que anteriormente los pacientes que necesitaban este estudio debían ser trasladados a Santa Fe. «No había acá, había que trasladar a los pacientes a Santa Fe. Entonces el voluntariado compró ese instrumental y ahora se van a hacer acá en nuestro querido hospital», destacó.

La adquisición representa, para las voluntarias, una muestra concreta de cómo el aporte de la comunidad puede transformarse en servicios y equipamiento que permanecen en Rafaela y benefician directamente a los pacientes.

Además de los insumos y equipamientos, el voluntariado también brinda asistencia en situaciones particulares, incluyendo en algunos casos la cobertura de pasajes para personas que necesitan trasladarse. «El que necesita llega; si podemos, lo ayudamos», resumió Gramaglia.

Cómo colaborar con el voluntariado

La tarea del voluntariado se sostiene fundamentalmente a partir del acompañamiento de la comunidad. Además de las donaciones y de actividades como el tradicional té, existe la posibilidad de asociarse y realizar un aporte mensual.

Según explicó Gramaglia, actualmente la cuota para ser socio es de $2.000 mensuales, y quienes quieran sumarse pueden comunicarse a través de los números del Hospital Dr. Jaime Ferré para recibir información.

«Eso es una gran ayuda», remarcó la presidenta, quien también valoró el acompañamiento permanente de la Municipalidad y de particulares que realizan aportes.

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