En la tarde de este jueves se vivió un emotivo momento solidario en el merendero “Rellenitos de Amor”, ubicado en barrio Güemes de Rafaela, donde se concretó la entrega de 300 litros de leche donados por la firma Manfrey gracias a un concurso ganado por el pastelero local Federico Montarzino.
La entrega se realizó justamente en el día en que el merendero brinda la merienda a decenas de familias, y fue el propio Montarzino quien decidió acercarse personalmente para hacer efectiva la donación junto a integrantes del espacio comunitario.
“Contentos por poder entregar el premio que ganamos. Agradecer a la gente de Manfrey que nos trajo la leche el martes y hoy pudimos entregarla, que es el día de la merienda acá. Muy contentos también de poder ayudar para que los chicos puedan disfrutar de una merienda”, expresó el pastelero.
Montarzino además destacó la gran repercusión que tuvo el concurso y cómo eso ayudó a visibilizar tanto su trabajo como la acción solidaria. “Mucha gente nueva fue al local, nos felicitaron muchísimo y tuvo mucha repercusión el desafío que tuvimos este año”, comentó.
La decisión de entregar personalmente la leche no fue casual. “El pedido quedó arriba de la camioneta hasta hoy porque queríamos venir el día de la merienda y hacer la entrega acá”, explicó.
Desde el merendero, su titular Lorena Oliva agradeció profundamente el gesto y remarcó la importancia que tiene este tipo de ayudas para sostener el trabajo diario que realizan. “Es una alegría enorme. Cuando Federico me avisó que ya había llegado la donación, le propuse venir el jueves para hacer la entrega personalmente, porque no hay nada más gratificante que ver cómo el esfuerzo llega a quienes realmente lo necesitan”, señaló.
Oliva explicó además el enorme alcance que tiene actualmente el merendero. “Hoy tenemos unas 150 familias inscriptas, que representan cerca de 400 personas entre niños, madres y abuelos”, detalló.

Según contó, cada jornada de merienda implica preparar alrededor de 100 litros de leche. Por eso, los 200 litros restantes serán utilizados para asistir a familias que llegan después o personas con otras necesidades. “Hay veces que aparecen familias nuevas o personas que no alcanzan a recibir comida, entonces les entregamos leche fluida, fideos o lo que tengamos. También ayudamos a muchos abuelos que están postrados y no pueden acercarse”, relató.
La referente social también comentó que durante la jornada recibieron otras donaciones, entre ellas panificados, puré de tomate y ropa para adultos y niños. “Nuestro merendero funciona gracias a las donaciones. Hay padres que recorren panaderías buscando lo que queda del día para poder seguir ayudando”, explicó.
En cuanto a la demanda, aseguró que la situación se agravó notablemente en los últimos años. “Se incrementó muchísimo. Antes de la pandemia podíamos tener a los chicos y abuelos compartiendo actividades acá mismo, hoy eso es imposible por la cantidad de personas que vienen”, sostuvo.
Además, destacó que muchas de las familias asistidas son trabajadoras, aunque atravesadas por la precariedad económica. “No recorren merenderos por comodidad. Son albañiles, pintores, gente que cuando llueve no trabaja y no cobra”, expresó.
Finalmente, Oliva contó que el espacio tiene proyectos de ampliación, especialmente en el sector de cocina, para poder mejorar la elaboración y entrega de viandas. “Queremos terminar bien la cocina para trabajar de una manera más rápida, limpia e higiénica. Siempre tratamos de darle lo mejor a quienes vienen”, concluyó.



