La historia de Rafaela continúa revelando capítulos que profundizan su identidad. Hace algunos años, el Concejo Municipal declaró de interés municipal el «Proyecto Formadores de la Colonia Rafaela 1881–1882: sus raíces en la Región Piemonte, Italia», una investigación desarrollada por Ítalo Cassina y Juana Elías, acompañada tanto por el oficialismo como por la oposición, y que permitió iluminar un aspecto hasta entonces incompleto de los orígenes de la ciudad.
El punto de partida fue casi casual. Durante una visita al Museo Histórico Municipal en 2019, en el marco de una charla sobre la historia de la lechería rafaelina, Cassina advirtió la ausencia de un dato fundamental: no existían en los archivos locales las actas de nacimiento de los primeros pobladores de la colonia, según relata el periodista Emilio Grande (h) en una nota publicada en Diario CASTELLANOS. Tampoco el Archivo Histórico Municipal contaba con esa documentación. Aquella carencia dio origen a un desafío mayor: reconstruir, con pruebas documentales, el lugar exacto de nacimiento de quienes dieron forma a Rafaela.
La búsqueda no fue solo académica. Las actas de nacimiento —emitidas por iglesias y registros comunales italianos— constituyen la prueba escrita e irrefutable del origen de aquellos inmigrantes. Hasta entonces, ese vacío documental impedía establecer vínculos concretos con las comunas de origen y comprender con mayor precisión el proceso migratorio que trajo a esas familias al centro-oeste santafesino.
El trabajo avanzó por múltiples caminos: consultas en archivos digitales, relevamientos en el cementerio municipal a partir de los libros de inhumaciones y el contacto con descendientes que ya contaban con documentación de sus antepasados, como ocurrió con las familias Podio, Buffa, Olivero y Operto. Las actas halladas confirmaron que los pioneros provenían mayoritariamente de las provincias italianas de Torino y Cúneo, comunas muy cercanas entre sí, lo que permitió inferir las redes familiares y comunitarias que influyeron en la decisión de emigrar.
Con esos datos, entre 2021 y 2023 Cassina y Elías visitaron distintas localidades del Piemonte —Barge, Cavour, Envie, Moretta, Piscina, Scarnafigi y Villanova Solaro— para dialogar con sus autoridades, compartir la historia de aquellas familias en Rafaela y dar cuenta de la existencia de una descendencia viva que aún habita la ciudad. En cada encuentro surgió el mismo interés: reconocer un lazo histórico que, más de un siglo después, seguía vigente.
La investigación, que inicialmente se proponía identificar el origen de 12 formadores de la colonia, se amplió luego a 14 pioneros y sumó nuevas dimensiones: el contacto institucional con las comunas italianas, el valor simbólico de la tierra de origen y la proyección cultural del trabajo. Ese crecimiento derivó, en enero de 2024, en la presentación formal del proyecto ante la Regione Piemonte, junto a la Asociación Cultural Piemontesa de Rafaela. En abril de ese año, la iniciativa fue seleccionada y aprobada.
El proyecto no solo consolidó el rol de la Asociación Cultural Piemontesa, sino que abrió la posibilidad de conformar una red de intercambio y cooperación entre Rafaela y las comunas piemontesas, incorporando también a la ciudad de Fossano, profundizando vínculos culturales, históricos e institucionales.
Entre las acciones previstas se incluyen la finalización de la búsqueda de actas, la sistematización y entrega del material al Museo Histórico Municipal, al Archivo Histórico de Rafaela y al Archivo Histórico de la Provincia de Santa Fe; la realización de un documental audiovisual que refleje la continuidad de la piemontesidad en Rafaela y la región; y la colocación simbólica de tierra proveniente de las comunas italianas en urnas ubicadas en espacios emblemáticos como Plaza Italia, el Monumento al Inmigrante Piemontés, el sector del monumento a Guillermo Lehmann y el propio Museo Histórico.
El trabajo también articula con investigaciones académicas, como las desarrolladas por el portal de la Memoria Gringa (FHUC-UNL) y especialistas de la Universidad de Torino, además de proyectar acciones educativas en escuelas locales. Entre las propuestas futuras se destaca, además, la iniciativa de reconocer a las mujeres de los pioneros —tradicionalmente invisibilizadas— dando sus nombres a calles de la ciudad, al igual que a las comunas piemontesas de origen.
A 113 años de su fundación, Rafaela sigue reencontrándose con sus raíces. Y en ese ejercicio de memoria, identidad y proyección, la historia deja de ser pasado para convertirse en un puente vivo entre generaciones, territorios y culturas.



