El trigo fue el gran protagonista de la jornada, con una suba del 1,84% en el mercado de Chicago, alcanzando los 188,5 dólares por tonelada, su nivel más alto en semanas. El repunte se explicó por el aumento de las importaciones de Argelia, lo que fortaleció la demanda global del cereal.
El maíz también se fortaleció, cerrando en USD 168,5 por tonelada, su valor más alto en un mes. Las sanciones de Estados Unidos a empresas rusas generaron temor a disrupciones logísticas, impulsando los precios.
La soja acompañó la tendencia con una mejora del 1,6%, cerrando en USD 1.121,48 por tonelada. Las expectativas de un acuerdo comercial entre Washington y Beijing despertaron optimismo en el mercado, trasladando las subas a los contratos del MATba-Rofex y al mercado local.
En la plaza argentina, los precios se mantuvieron firmes. En Rosario, la soja cotizó en torno a los 480 dólares por tonelada, el maíz en USD 266 y el trigo cerca de USD 272. En Quequén, los valores fueron más altos, destacándose el trigo a USD 288, reflejo de la buena demanda exportadora.
El contexto internacional, marcado por la guerra en Europa del Este y la presión comercial entre potencias, volvió a impulsar los precios agrícolas.
Sin embargo, la competitividad argentina sigue afectada por las retenciones, la brecha cambiaria y la falta de previsibilidad fiscal.
Mientras Brasil consolida su liderazgo exportador, la Argentina intenta sostener su presencia en el mercado global. Los analistas coinciden en que el escenario de precios ofrece una ventana de oportunidad, pero solo será aprovechable si el país logra reducir sus costos internos y estabilizar la macroeconomía.
En definitiva, el agro argentino vuelve a encontrar viento a favor en el tablero internacional, aunque deberá ordenar su política económica para convertir las subas externas en una mejora real para los productores y exportadores locales.



