La salud de la región centro-oste santafesina está en la cúspide de un cambio de paradigma histórico. La inauguración y posterior puesta en marcha del «Nuevo Hospital Regional de Rafaela» no es solo la apertura de un moderno edificio, sino la culminación de un proceso de planificación monumental. Según confirmó a Diario CASTELLANOS la Dra. Natalia Weppler, directora del actual Hospital Dr. Jaime Ferré, esta mudanza, que inicia su fase crítica en diciembre, demandó y lo sigue haciendo de un trabajo riguroso de más de un año.
La tarea de trasladar y poner en funcionamiento un centro de esta magnitud dista mucho de ser un simple cambio de domicilio. Como reconoce la Dra. Weppler, ha sido una planificación sanitaria pensada con números, estadísticas y una sólida base teórico-técnica que busca garantizar la capacidad de respuesta a una vasta área de cobertura.
«Nosotros hace más de un año que venimos trabajando, en la planificación sanitaria, que obviamente nos convoca semanalmente, trabajando con un equipo de asesores técnicos que viene desde el Ministerio acompañando esta planificación», explicó la Directora. Este trabajo no solo implica la distribución de espacios y recursos, sino una comprensión profunda de la demanda.
Planificar un nuevo hospital implica dejar atrás la lógica de un edificio que cumplió 120 años de servicio para proyectar una infraestructura que deberá responder a las necesidades de la comunidad por 100 años más. «Es un hecho histórico trascendental que nos tiene a gusto trabajando con muchas expectativas y poniéndole mucho tecnicismo, mucha cabeza», subrayó Weppler, resaltando la enorme complejidad de la tarea.
Una puesta en marcha progresiva
La planificación de la capacidad operativa y de la migración de servicios se basó en un análisis estadístico profundo, incluyendo variables como el giro-cama, el porcentaje de ocupación y los días promedio de estadía de un paciente. Este análisis condujo a la decisión de una puesta en marcha gradual. La Directora del nosocomio confirmó que el Hospital comenzará a operar inicialmente con el 80% de su capacidad. «Nosotros vamos a poner en marcha o la puesta en funcionamiento va a ser del 80% de la capacidad y esa capacidad irá creciendo con el correr de los meses, no va a ser que el 15 de diciembre va a estar funcionando al 100%», aclaró Weppler.
El crecimiento en capacidad operativa exige, necesariamente, un incremento significativo en el recurso humano. La Dra. Weppler garantizó que la totalidad de los cargos requeridos para ese 80% inicial ya está asegurada. Aunque insistió que la nueva infraestructura demandará la incorporación de 220 nuevos cargos distribuidos en enfermería, médicos y sector administrativo.
La incorporación de este personal será, al igual que la capacidad operativa, gradual. «El cambio va a ir siendo gradual, porque también tenemos que tener en cuenta que el equipo de salud debe adaptarse a un nuevo formato, a un nuevo lugar, a las expectativas y a los objetivos que obviamente se diseñaron para este ‘Hospital Regional’, y eso nada tiene que tocar y afectar los procesos de atención», explicó Weppler. La cautela busca que la adaptación del personal no repercuta negativamente en la calidad y continuidad de la atención al usuario.
Una estrategia paralela para robustecer los equipos es la convocatoria de repatriación. Según detalló la Directora del Hospital, se lanzó una convocatoria de profesionales de la salud oriundos de Rafaela que actualmente trabajan en otros efectores o localidades para que regresen y se sumen al «Hospital Regional». En caso de concretarse estas incorporaciones, la dirección garantizó la reposición de los cargos en los lugares de origen para evitar afectar la prestación de servicios en otras comunidades.
El día D: la migración del 15 de Diciembre
La inauguración del edificio será el 28 de noviembre, pero el 15 de diciembre será el día de mayor complejidad logística. Al ser servicios «interconectados», es decir, que dependen absolutamente uno del otro, ya que un paciente que ingresa por guardia requiere quirófano y potencialmente terapia intensiva o internación, por lo que los servicios clave deben migrarse simultáneamente.
«Entonces ese día, sí todo el servicio de internación y de guardia tiene que estar allá», sentenció la Directora. Los sectores críticos serán probablemente los primeros en mudarse, seguidos por el resto de la internación.
Para que esta migración sea posible sin sacrificar la atención, se establecerá una pausa en el hospital, deteniendo los procesos de atención programados, ya sean cirugías o turnos, una semana antes, y trabajando en ese interin exclusivamente con la urgencia.
La mudanza implicará un operativo interinstitucional masivo, trabajando con Protección Civil y diversas áreas municipales. La GUR y Protección Vial serán claves para blindar la zona y cortar las calles durante el traslado, mientras que Bomberos y el Servicio 107 se pondrán a disposición para movilizar equipos y pacientes que lo requieran. La coordinación incluye, además, al medio privado, que colaborará albergando aquellas situaciones que puedan surgir durante las horas que dure la mudanza, garantizando así que ningún paciente quede sin atención.

El futuro del Jaime Ferré: un anexo ambulatorio
Aunque la internación y la guardia migran, el antiguo Hospital «Dr. Jaime Ferré» no cerrará sus puertas. La Dra. Weppler, insistió en que el anexo ambulatorio continuará funcionando en las instalaciones actuales. Este anexo es vital, ya que concentra todas las especialidades de consultorio externo como cirugía, traumatología, oftalmología, rehabilitación, pediatría y ginecología.
El edificio, por lo tanto, será objeto de una reorganización interna con movimientos que buscan priorizar y poner en funcionamiento la totalidad de los consultorios. Este recambio y reordenamiento del espacio físico implicará una inevitable reprogramación y reordenamiento de las agendas de turnos.
El «Cimbronazo» y el «Pedido de Paciencia»
Detrás de la planificación técnica y logística, existe un desafío interno mayúsculo, la adaptación del personal a las nuevas lógicas. La implementación del «Nuevo Hospital» implicó sentarse con los jefes de servicio, desglosar la estructura y replantear funciones.
«Necesitamos que este servicio tenga una reorganización o una planificación acorde a los nuevos objetivos y salirnos de lógicas que traíamos, obviamente que eso hacia el interior es un cimbronazo y muchas veces genera resistencias», admitió Weppler. Como todo proceso de cambio, se vive con incertidumbre, por lo que la dirección tuvo que hacer partícipes a los jefes y al personal para escuchar sus necesidades y generar un equilibrio con los nuevos objetivos.
Para la comunidad, la Dra. Weppler dejó un mensaje claro y pidió, «Paciencia y acompañamiento». La mudanza de un hospital de 120 años de historia a una megaestructura moderna es un «hecho trascendental que convoca a toda la ciudad, a toda la región», y un proceso de adaptación que requiere la colaboración y comprensión tanto de quienes forman parte del sistema como de los usuarios asiduos del servicio de salud.



