Durante la noche del miércoles, en las instalaciones del Centro Recreativo Metropolitano La Estación, se llevó adelante el primer debate oficial de candidatos que pelean por las 5 bancas disponibles en el Concejo Municipal. Esta propuesta nace a partir de la delimitación del Concejo local, que por ordenanza estableció que previo a las elecciones, los candidatos se deberán enfrentar en un debate, siendo este el primero en su historia.
Obviamente que como toda iniciativa que busca reunir a férreos contrincantes, en algún punto se pueden dar varios cruces o momentos de tensión, propios de la dinámica discursiva y de discusiones comunes dentro de este ámbito, aunque obviamente lo que debe reinar por sobre todas las cosas son las propuestas que los candidatos deben transmitir al electorado.
Debemos decir que el tema de las propuestas brillaron por su ausencia, en su lugar las chicanas, los cruces y pases de factura estuvieron a la orden del día. Hubo propuestas, alguna que otra se alcanzó a vislumbrar, pero siempre quedaban relegadas ya que lo que primó en la noche del miércoles fueron los tensos cruces y descripciones de la realidad, aspecto que vemos a diario, pero que obviamente fueron tomados desde la conveniencia y el uso político que cada espacio podía dar sobre un tema en particular, sin autocríticas y sobre todo tratando de dejar peor parado al contrincante.
En un tema clave como es seguridad, no hubo una propuesta concreta de qué acciones tomar, sino que fue más un pase de factura entre los espacios por la responsabilidad de esta situación, por la escuela de policía, el traslado de las PAT o la llegada de agentes, pero poco sobre soluciones concretas. Es más hasta en un punto uno de los candidatos sugirió poder ir más allá con las reuniones del Comando Unificado, de incluir a más actores, pero no de resolver aspectos puntuales. Lo mismo pasó con las áreas de Educación y Salud, con propuestas abstractas, sin mucho análisis, pero sí con latentes pases de factura. Algo que, en síntesis, se dio en todos los tópicos abordados.
Las preguntas que quedan a futuro son muchas, una de ella es cómo los electores deben tomar a estos espacios de debates, si como ámbitos para que los candidatos lleven agua a sus molinos, refuercen la confrontación entre los espacios o si es que verdaderamente son lugares propositivos donde pueden surgir algunas propuestas concretas, pero que obviamente, ayer por la noche, fueron las menos.
En este sentido, debemos decir que ninguno de los candidatos pudo sortear esta línea de las chicanas, unos salieron mejor parados que otros, pero debemos insistir en que un debate de este calibre deja poca tela para cortar más allá de la tensión que se genera entre los espacios, lo cual solamente refuerza la tensión política y la discusión permanente, aspectos de los cuales los argentinos ya hemos visto bastante y no queremos que esa siga siendo la película a futuro, aunque es lo que se avizora en el horizonte cercano.



