Gilby Clarke, el mítico exguitarrista de los Guns’n’Roses, se sienta delante de la mesa de billar de un bar de carretera en California. Tiene el pelo largo, bigotes, muñequeras de cuero, tatuajes en los brazos. Le habla a la cámara: «Quise hablar con ustedes cuando me enteré que esto era sobre Pappo. Era muy especial para mi, me influenció como persona, músico y artista. Me entristecí cuando me enteré de su muerte. Fue importante para mí. Y me interesa que su nombre quede en lo alto».
La escena, en blanco y negro, pertenece al documental «Something has changed» (Algo ha cambiado), sobre un doble recorrido: por un lado, narra el deseo del legendario tecladista de blues Melvin «Deacon» Jones por regresar a la Argentina (algo que su muerte en 2017 truncó); por otro, y como un torrente que se desborda, para los argentinos será la huella que dejó el paso de Norberto «Pappo» Napolitano por los circuitos más profundos del blues en los Estados Unidos al final de la década del ’80 y los ’90, su importancia como piedra angular del llamado «blues en español», el disco en vivo que grabó en Los Ángeles con «Deacon» Jones y por qué fue aceptado en la Blue’s Mafia, que no muchos blancos integran y tenía como referente máximo a B.B. King.
A lo largo de los 130 minutos del documental, desfilarán referentes locales del blues como Botafogo, el fallecido manager de Pappo, Peter Deantoni, lugares emblemáticos de ese estilo como El Samovar de Rasputín en La Boca y su dueño «Napo», y numerosos músicos estadounidenses que conocieron, admiraron y tocaron con El Carpo.
La película se estrenará en el marco del BAFICI el martes 8 de abril a las 18:35 hs en la sala 1 de Cinépolis (Av. Córdoba 2135), y el viernes 11 y el domingo 13 de abril a las 20:50 hs en la sala 1 CineArte «Cacodelphia» (Av. Presidente Roque Sáenz Peña 1.150). El director del film, Sergio «Chapete» Bonacci Lapalma, también tiene un particular devenir. Nació en Pasadena, California, el 17 de septiembre de 1990. Su padre es ítalo argentino y su mamá mexicana. Ambos se conocieron en la década del ’80, cuando su papá vendía seguros para autos en la colonia latina de la ciudad californiana. «Había hasta un video en VHS donde aparecía en plan ‘Better call Saul’ diciendo ‘ayudamos al latino’, todo en español», cuenta en un bar notable de Barracas, mientras espera que la película se estrene en el BAFICI. Flaco, con un look prolijamente descuidado, guarda el perfecto phisique du rol de un hipster.
Cuando él tenía cinco años y su hermano tres, sus padres se radicaron en la Argentina. Más precisamente en la ciudad de Santa Fe, donde el papá era oriundo. «Mi mamá quería otro estilo de vida. No nos quiso criar en los Estados Unidos, algo que le voy a agradecer el resto de mi vida. Si hubiese tenido una crianza norteamericana, no sería lo que soy», asegura.
Los primeros años no fueron fáciles para Chapete. «Vine odiando a la Argentina y amando a los Estados Unidos. Quería McDonald’s, quería Disney, esas cosas de la cultura capitalista a la que estás tan expuesto. Uno se deja llevar por la inocencia. Y vine acá y descubrí, con el tiempo, que hay otros valores en Argentina». Los explica: «Ellos tienen una moneda estable y sus valores son más pragmáticos. Los nuestros no tienen que ver con el dinero, porque la economía no es estable. Tenemos otro tipo de conexión con la gente, y cuando ellos vienen acá no lo pueden creer. Es algo impagable, algo que le voy a agradecer a mi vieja para siempre».
Una vez aquí, dejó Santa Fe para inscribirse como alumno pupilo en el Saint George’s de Quilmes y afianzar su inglés. Allí, tuvo su primer contacto con el rock nacional: «De chico me gustaba la música clásica y después, en el colegio, había una academia de música y los profesores que eran argentinos me hicieron escuchar rock nacional».
Cuando egresó, ya tenía una clara inclinación por el arte. Se anotó en Cievyc, de San Telmo, la escuela de cine de Aldo Paparella que cerró en 2022, poco antes del fallecimiento del director. «La idea del inglés era para estudiar afuera, pero Campanella acababa de ganar el Oscar y era la época de oro para estudiar cine en Argentina. Venía gente de afuera. Siempre digo que debo haber vivido uno de los mejores momentos de la Argentina post democracia», señala Chapete.
En 2016, cuenta, regresó a los Estados Unidos. Allí, refundó la ONG que había creado en Argentina, llamada «Make art, not war» (Haz el arte, no la guerra), cuyo propósito es ayudar a los artistas que hagan contenido original en Los Ángeles y el resto del mundo en artes plásticas, música, cine y televisión. También llevó en su valija la fuerte impronta cultural que había aprendido en nuestro país. Y un plan: continuar un documental sobre Pappo que había comenzado luego de su muerte, sucedida en un accidente de moto sobre la Ruta N° 5, a la altura de Luján, el 24 de febrero de 2005.
El origen de la idea hay que rastrearlo hasta el mar austral: «Fui parte del equipo que filmó un documental sobre la Isla de los Estados. Como estaba encerrado en el barco, me llevé un par de libros. El de Sergio Marchi con la biografía de Pappo, y otro llamado Bien al Sur, de Gabriel Grätzer y Martín Sassone sobre el blues en español. Es una enciclopedia». Sergio Bonacci Lapalma junto a Sergio Bonacci Lapalma junto al fallecido bluesmen «Deacon» Jones y su esposa Pam Stovall Hill.



