Cuando hubo que elegir al sucesor de Juan Pablo II, el Colegio Cardenalicio se inclinó por quien había estado junto a su antecesor y así surgió Joseph Ratzinger como Benedicto XVI, eminente teólogo benedictino con gran influencia entre los europeos. Durante su gobierno, trató de reafirmar los principios básicos del catolicismo, invadido por una creciente secularización. Al mismo tiempo, estallaron denuncias por delitos sexuales intraeclesiásticos, largamente ocultos o disimulados, más desórdenes administrativos y desvío de fondos producto de colectas destinadas a las misiones. Benedicto XIV fue superado por tamaña carga, a la que se agregó un estado de salud precario. Toda esta suma de problemas hizo que el Pontífice alemán ofreciera su renuncia.
Dos remezones
Menuda alternativa se presentó al Cónclave, que mostró -dentro de su secreto- conciliábulos intensos. Ya en oportunidad de la elección de Ratzinger, el número de votos siguiente correspondió al Cardenal argentino, conocido por su carácter y su criterio de apertura. El día que se abrió el balcón de la sede pontificia, después de la «fumata bianca», para anunciar que el elegido era el Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, se produjeron dos remezones simultáneos y distintos. Uno, el mundial, por la elección del primer Papa americano, el número 266 de la milenaria iglesia católica. Esto significaba que los centenares de cardenales procedentes de toda la tierra habían decidido que a la institución eclesiástica había que darle un golpe de timón. Para ello no hacían falta tibios; para ello se decidieron por un jesuita argentino, con raíces piamontesas, sagitariano de fuego, positivo e inclinado por el optimismo y la acción.
El otro remezón se produjo fronteras adentro. En un sector de nuestra tierra, muchos empezaron a vestirse para la foto, los vuelos hacia Roma empezaron a poblarse de reservas oficiales y oficiosas. Había que aparecer a su lado; había que declararse «su amigo», para fortalecer las propias decisiones. Comenzaron al mismo tiempo las evaluaciones si en la foto con Cristina sonreía más que con Macri, si con los sindicalistas mejor que con los empresarios y así sucesivamente. No faltaron quienes lo empujaron a la grieta con el título de «Papa peronista». Ante una pregunta, el propio Bergoglio contestó: «No soy peronista, pero ¿qué tendría de malo serlo?». Bergoglio le quitó importancia a los dimes y diretes de sus compatriotas. Tenía ante sí la convulsión africana, los conflictos de medio oriente, las amenazas de guerra, las operaciones del episcopado norteamericano, la decepción de los católicos alemanes y el llamado de los chinos, más la suma de situaciones conflictivas de su propia Iglesia.
Acción y reacción
Directo y frontal, se cuenta que, en su primera visita a la Basílica de San Juan de Letrán, al entrar, entre los que fueron a recibirlo identificó a un obispo que había sido condenado por abusos en USA y derivado al Vaticano. Cuando el nuevo Papa lo vio, se detuvo y se dirigió a su asistente: «¿Qué hace éste aquí? Sáquenlo».
En un somero repaso sobre las principales acciones del Papa Francisco, podemos mencionar: Dar más espacio a laicos y mujeres en las funciones de la curia; para ello, reorganizó los dicasterios (equivalen a ministerios) para priorizar la evangelización. Francisco metió mano en las finanzas del Vaticano, desordenadas y pasibles de corrupción; investigó y castigó inversiones sospechables y ordenó un reajuste del Banco del Vaticano con el cierre de 5.000 cuentas.
En el plano de los escándalos sexuales, Francisco tuvo y tiene una lucha personal con los sucesos de Irlanda, Estados Unidos y Alemania entre otros, sin dejar de mencionar una situación masiva en Chile, que motivó un viaje personal que desembocó en varias renuncias y exclusiones, además de una disculpa del propio Papa por haber defendido equivocadamente a un prelado. También creó una comisión de consulta para la protección de menores y una serie de medidas para la supresión del secreto pontifical sobre abusos.
Los marginados
Desde el comienzo de su pontificado, Francisco orientó a la Iglesia hacia la opción por los pobres, dando ejemplo de sencillez y humildad personal, construyendo instalaciones sanitarias para personas en situación de calle y atención paternal hacia los detenidos. Con su encíclica Laudato Si, puso foco mundial sobre la protección del ambiente y de la «casa común».
Este pontificado ha tenido que enfrentar el creciente fenómeno de las migraciones, naufragios y expulsiones; lo hizo gestionando en Europa medidas de aceptación de los excluidos de sus países, incluso los fugitivos de la guerra y el hambre. Abrió su mano inclusiva hacia homosexuales y marginados.
Diálogo con todos
Uno de los signos de estos tiempos ha sido el diálogo con otras confesiones, como el Islam, y el pedido de apertura mental hacia religiones cercanas. En una de sus primeras declaraciones dijo que no pensaba en una iglesia proselitista, sino una comunidad donde no importa tanto la cantidad como la calidad y compromiso de sus fieles.
En la ruta del diálogo y el encuentro, alrededor de 50 viajes le sirvieron para sembrar esos conceptos. En cuanto a su visita a la Argentina, se debe haber preguntado para qué, siendo un país donde ha vivido décadas, donde el tironeo político e ideológico va más allá de una solemne presencia papal. Muchos pontífices visitaron su tierra, considerando que la mayoría ha sido europea, aunque está el caso de Paulo VI, que no priorizó un viaje a su diócesis de Milán, estando a unos pocos kilómetros.
Elegido
Comunicativo y audaz en sus expresiones, siempre impregnadas de algún toque de humor, tal vez muchos piensan que no es el Papa clásico; todo lo contrario, es quien asumió la misión que sus colegas le encomendaron y la cumple, con o sin la simpatía universal.
Cuando Jesús eligió a Pedro como el jefe de su Iglesia, no pensó en un hombre perfecto: discutió con él, lo retó en público, fue el discípulo que lo negó cuando las papas quemaban, fue un pescador tosco y gritón, pero fue el elegido. Y punto. Por algo lo fue.
Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, «venuto dal fine del mondo», fue el elegido y responde claramente, aunque haya creado enemigos sin proponérselo y engendrado amigos por el diálogo. Si no fuere profeta en su tierra, es seguramente el profeta de toda la tierra.



