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Revista El Óvalo

Norberto Lozer: un legado de oficio y permanencia

Publicado el

- 02:31 am

Última actualización: 21 de Mayo de 2020 - 11:33 pm

«Beto» fue un reconocido Comisario Deportivo del CAM. Impartió justicia por casi dos décadas con notables valores que aún se le reconocen.

Ignacio Macagno – Hoy recordamos a Norberto Lozer en la fecha del 7º aniversario de su fallecimiento. «Beto» tuvo un protagonismo muy especial en el motociclismo tierrero de nuestra zona e incluso a nivel nacional y dejó para la posteridad un legado de amor por el oficio y la permanencia en el ámbito en el que se formó y creció como profesional.
Nacido en la vecina localidad de Ramona el 2 de agosto de 1942, desde joven representó a su lugar natal y nuestra ciudad de Rafaela, ya que hasta el día de hoy su familia aún conserva el hogar de sus raíces.
El principio de su carrera motociclística fue junto con el legendario Jorge «Nene» Ternengo, a quien acompañó como mecánico y preparador. Luego de algunos años, se incorporó como colaborador de Alberto «Beto» Rigoni en la fiscalización de carreras de Motocross. Por el éxito de su labor, con el tiempo su equipo de trabajo se expandió con la participación de su familia, la cual tomó parte en la logística y en el planillaje de las carreras. Comenzó trabajando su hija Marcela, luego se agregaron su esposa Ana María y su hija Andrea y más tarde también se unieron su hija Daniela y su nieta Celeste. Sin interrumpir su actividad, al poco tiempo recibió el ofrecimiento de parte de Juan Cutini –por entonces el nuevo Presidente de Regional 4– de poder ser su reemplazo en la vacante de Comisario Deportivo que dejaba en el CAM. La primera carrera de Lozer como Oficial del Circuito se concretó en una fecha en San Guillermo promediando la década del ’80.
Al ser de fuerte carácter y un actuar enérgico –siempre amigo de los pilotos, pero implacable al momento de tomar decisiones–, algunos tuvieron diferencias con él, pero las mismas quedaron dentro de las pistas y en el ambiente se resaltó su gran profesionalismo y su excepcional conducta como persona. «Siempre mantuvo al rebaño ordenado y el respeto que se ganó es muy difícil de conseguir», suele declarar orgullosa su hija Marcela.
La pasión de «Beto» por el motociclismo y su profesión fue tan grande que hasta se le abrieron las puertas del mundial de motociclismo y fue convocado para trabajar en dos Grandes Premios del Continental Circus en su visita al país. Fue la realización de uno de sus mayores anhelos. En dichas oportunidades ofició como ayudante del Comisario Deportivo con un balance personal altamente positivo. Se le dio la posibilidad de aprender de los mejores de la actividad y adquirir nuevos conocimientos que luego trasladó y aplicó con total éxito en los campeonatos zonales y en el CAM.
Los fines de semana para la familia Lozer no fueron sencillos ni relajados, ya que por años tuvo variada actividad que cubrir, llegando a fiscalizar el CAM y carreras zonales cordobesas en paralelo, incluso participando como uno de los apellidos creadores del Supermotard Argentino. «Beto» encabezó la fiscalizadora del CAM de manera consecutiva por casi dos décadas hasta el ocaso del torneo 2003, momento en el cual se vio obligado a alejarse de su puesto por unas fechas tras un confuso episodio en el que se vio involucrado. Cumplida la sanción, no retornó a los óvalos, desprendiéndose con gran dolor de una de sus responsabilidades más grandes. Finalmente, a causa del gran sacrificio realizado por años, en el 2005 se alejó decididamente de la actividad porque sus hijas insistieron en que pasara más tiempo en casa.
Por los resultados obtenidos y la inestimable apuesta que realizó al deporte motor de las dos ruedas, al día de hoy su labor se reconoce como una de las más importantes en el historial del CAM. Y no es para menos, ya que sobre sus hombros cargó la gran responsabilidad de disciplinar a quienes luego se consagraron como históricos pilotos.
Sus hijas aseguran que fue tan estricto, leal y correcto, que demasiadas veces trasladó los problemas de las carreras a su vida personal y a su salud. Pero destacan también que el optimismo que imprimió en cada una de sus presentaciones, hoy se ve reflejado en tantos llamados y mensajes afectuosos por parte de pilotos, concurrentes, dirigentes y amigos que cosechó en el motociclismo.
La última carrera del CAM que presenció «Beto», luego de una prolongada ausencia como concurrente, fue la fecha de Ramona del mes de abril del 2013. Pocos días después, el martes 21 de mayo, su motor se enmudeció abruptamente por problemas cardíacos que lo asediaron en sus últimos días.
Con esta nota, expreso mi respeto a la memoria de una gran figura representativa del CAM, y el cariño de muchos años por parte de mi familia al apellido Lozer.

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