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Revista El Óvalo

Una entusiasta herencia familiar

Publicado el

- 02:18 am

Última actualización: 30 de Abril de 2020 - 11:19 pm

Edgardo, sin saber, comenzó a escribir una historia que se convirtió en realidad y trasciende en el tiempo. Por años sembró con pasión y los frutos maduraron en manos de su nieto Tobías.

Ignacio Macagno – En estos tiempos en los que cuento con mayor disponibilidad para trabajar en mis archivos del motociclismo, redacté nuevos apuntes y mejoré otros tantos sobre la carrera deportiva de varias de las figuras locales. Hoy, quiero reconocer a la familia Piedrabuena por vivir el motociclismo con un estilo muy particular y haberse ganado su merecido respeto en el ambiente.
El apellido comenzó a sonar en el ámbito del motociclismo gracias al entusiasmo y la predisposición de Edgardo –popularmente conocido como «Tato» –, quien desde joven formó parte de innumerables proyectos orientados a distintas especialidades. Comenzó colaborando con pilotos y preparadores amigos y con el tiempo contagió a su hijo Fabio, quien realizó su carrera deportiva obteniendo buenos resultados que fortalecieron las bases.
Fabio se subió a una moto de carreras desde pequeño. Realizó una prometedora incursión por los campeonatos zonales de la especialidad de velocidad en óvalos hasta dar el salto de calidad y tomar notoriedad como protagonista en el CAM. Además, sumó un puñado de participaciones en categorías formativas del Campeonato Argentino de Velocidad –hoy Superbike Argentino–, haciéndose notar en buena manera.
El dúo Tato- Fabio visitó decenas de circuitos dando pelea en las primeras posiciones de distintas divisionales, afirmando su apellido en el ambiente en base a sus notables resultados y mejor conducta. Por lo único que «pecaron» fue por su intermitente regularidad en los distintos certámenes, motivo por el que no pelearon de lleno por un título. De todas maneras, al día de hoy Fabio está satisfecho por su campaña y las experiencias vividas.
Tras el cierre de su ciclo como corredor promediando los años ’90, los proyectos laborales y familiares tomaron la prioridad y Fabio relegó a un segundo plano el tema de las motos. De todas maneras, siempre que pudo, colaboró con varios amigos. Por su parte, la llama de la pasión se mantuvo encendida y Tato nunca se alejó del ruido.
Pasaron varios años y el «bichito» también picó a Tobías –hijo de Fabio–, quien era pequeño pera estaba en condiciones de poder probarse dentro de un circuito. Así fue que Tato primero convenció a Fabio de que deje correr al pequeño, luego emprendieron la tarea de recolección de los fierros necesarios y con el mínimo presupuesto se largaron a sumar experiencia en la categoría Minimotos de los campeonatos zonales.
Ya con conocimientos y buenas condiciones demostradas, la apuesta en Tobi se tornó más seria y el CAM fue el objetivo. Con un futuro auspicioso, el presupuesto debía incrementarse para lograr mejoras en la moto y los motores, pero la situación cambió de dirección y se puso más difícil: una dura enfermedad tocó la puerta de la familia y Tato comenzó una lucha personal.
Pese al contraste entre las idas y vueltas detrás de los tratamientos y los altos y bajos de los proyectos de la moto, los esfuerzos de toda una familia se doblaron para cumplir con el anhelo de Tato: que Tobi continúe corriendo y pelee el campeonato de Minimotos en el CAM.
La temporada 2018 para los Piedrabuena comenzó con muchos sueños pero la realidad marcó que las expectativas podrían desdibujarse, ya que Tato falleció en el mes de abril y el impulso para seguir no era el mismo. Pero, como dije al principio, si algo demostró esta familia es que está hecha de buena madera, y por tal motivo recibió el apoyo necesario por parte de muchísimos amigos que colaboraron para que pueda mantenerse en carrera.
Frente a tamaño golpe, lejos de desanimarse y colgar el casco y los guantes –como llegó a pensar en primera instancia–, Tobías prometió a su abuelo que pelearía por su sueño y puso todas sus fuerzas a trabajar por él. Con un crecimiento fantástico, finalmente superó con amplitud sus expectativas alcanzando la hazaña de subirse al trono de la categoría, resultando además la figura revelación indiscutida de esa edición del CAM.
Así fue que, luego de tantos años de insistencia y deseo, se hizo realidad el sueño de un loco entusiasta que contagió su pasión a toda una familia.
Hoy, los Piedrabuena acompañan a Tobi en su crecimiento como deportista, ahora compitiendo en la categoría 50cc Escuela del CAM, dando pelea por lograr su primer podio. A su lado en las carreras –con una personalidad tímida y dulce–, lo vemos corretear y jugar entre las motos a su hermano Jeremías, quien ya conoce también la adrenalina en primera persona y se probó dos veces en carrera.
Este panorama demuestra que el legado familiar se mantiene con vida y los Piedrabuena tienen trabajo que hacer para continuar en actividad persiguiendo nuevos sueños, con la misma sangre entusiasta que les heredó el recordado y querido Tato.

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