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La otra mirada

«No me siento campeón»

Publicado el

- 03:12 am

Última actualización: 16 de Marzo de 2020 - 10:01 pm

Es uno de los mejores preparadores físicos de planteles de fútbol a nivel mundial. Tras su paso por Boca junto a Gustavo Alfaro, analiza su realidad mientras espera por un nuevo desafío.

En 1881, el sacerdote dominico Henri Diudon estaba en una escuela inaugurando un evento deportivo. En un momento arengó a los participantes diciendo con énfasis «citius, altius, fortius» y Pierre de Coubertin, el padre del olimpismo moderno, que estaba presente, la adoptó como lema olímpico. «Más rápido, más alto, más fuerte», expresa no solo el sentido deportivo y técnico, sino también una perspectiva moral y educativa de la educación física.
La preparación física ha marcado la evolución de los distintos deportes incluso por sobre la evolución de la técnica y la táctica. «Cuando dejé de jugar al fútbol me propuse entonces ser un entrenador de nivel. Y para lograrlo comprendí que el primer paso era convertirme en un especialista de la educación física, porque esa es la especialidad que se ocupa del movimiento del cuerpo humano. Sabía que en ese aspecto radicaba todo el secreto del fútbol», dijo hace un tiempo Marcelo Bielsa. Sin embargo, los preparadores físicos de los futbolistas, en este caso, siguen pasando desapercibidos ocultos bajo el paraguas de la figura del entrenador.

¿Te molesta eso?

«En absoluto. Cada uno debe ocupar el lugar que le corresponde, en mi caso junto a Gustavo. El respeta mi trabajo y le da lugar a mis opiniones. Y yo hago exactamente lo mismo con lo suyo. Es el entrenador la cabeza del grupo y el que, en definitiva, toma las decisiones luego de escucharnos, no solo a mí, sino también al resto del grupo de trabajo».

¿Cuál es la razón para que el grupo se mantenga firme en los buenos momentos y también cuando hay hechos que cambian todo, como este último?

«Somos seis integrantes, cinco que venimos trabajando juntos desde hace mucho tiempo y un profesor muy joven, de La Plata, que trabaja fundamentalmente en el control de cargas, con los GPS, que se sumó hace poco. Conformamos un grupo muy homogéneo en cuanto a ideas, tenemos en claro que apenas acordamos la forma de encarar un objetivo trabajamos duramente todos en el mismo sentido para lograrlo, que nos damos lugar y respetamos todas las ideas, que peleamos por ellas hasta que decidimos cómo actuar y entonces dejamos de lado la posición personal y priorizamos el grupo. Como dije, la decisión final la toma Gustavo después de escucharnos a todos».

Los cambios de estrategias que utilizan los entrenadores son fácilmente reconocibles con solo mirar los partidos, pero de los preparadores físicos solo se puede ver cómo rinden los deportistas, ¿Cómo hacen ustedes para seguir actualizados?

«La tecnología de hoy te permite ver todo lo que ocurre en cualquier club, buscas un entrenamiento del Barcelona, o del Liverpool, o del Galatasaray y lo tenés en la computadora. Lo ideal es sacar lo que necesitás y valerte de ello. En nuestro país hay profesionales de altísimo nivel que logran que los equipos del fútbol argentino corran más que cualquier otro equipo de cualquier torneo. Aquí se juega distinto, todo es mucho más físico, y entonces la preparación es distinta».
Sergio Chiarelli, Tincho desde siempre, se enamoró de la profesión tras recibirse de Profesor de Educación Física y luego de trabajar en Ferro de nuestra ciudad. Luego pasó por Ben Hur, Quilmes y Atlético, donde fue parte del cuerpo técnico que logró el histórico ascenso al entonces Nacional B, para luego formar una dupla exitosísima con Gustavo Alfaro. Juntos dirigieron en Quilmes, nuevamente Atlético, Patronato, Belgrano de Córdoba, Olimpo, otra vez Quilmes, San Lorenzo, Arsenal, Rosario Central, Arabia, una vez más Arsenal, Tigre, Gimnasia, Huracán y Boca. En todo ese tiempo lograron el título de la Primera B Nacional con Olimpo, el ascenso a Primera con Quilmes, el Torneo Clausura, la Supercopa Argentina, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana con Arsenal y la Supercopa Argentina con Boca. Justamente Boca, el gigante del fútbol mundial, donde trabajó hasta diciembre, cuando cambiaron las autoridades del club.

¿Qué es Boca?

«Un club enorme en todo sentido y de tan bueno, extremadamente sencillo. Los profesionales que trabajaban en el club eran extraordinarios, en todos los órdenes, y el trato con ellos fue inmejorable. Además es un club donde parece que no hay problemas, porque apenas se genera uno, lo solucionan. Es el sitio ideal para trabajar. Ahora, el entorno del club hacia afuera es tremendamente complicado. Nos tocó un año difícil porque la derrota en la final de la Copa Libertadores fue estresante y conmocionante para todo Boca, y ese sentimiento no se puede cambiar tan rápido. Además, fue un año eleccionario, y las elecciones en Boca son comparables a las del país. Pero todo ésto lo sabíamos cuando firmamos el contrato, entonces no hay queja posible. Lo disfruté mucho, todo el grupo lo hizo, y nos dejó una enseñanza profesional inigualable».

Buena parte de la campaña que recién terminó la hicieron ustedes, ¿te sentís campeón?

«No me siento campeón simplemente porque no salí campeón. Ayudé desde mi lugar en una etapa, pero no estuve en el último partido».

¿Alguien te llamó para saludarte cuando Boca se aseguró el título?

«Sí, recibí infinidad de mensajes, pero no respondí ninguno porque no sé qué decirles. Les agradezco el reconocimiento, pero creo que no corresponde. Hubo saludos de todo tipo, desde amigos hasta jugadores del plantel campeón».

Trabajar en un gigante como Boca conlleva un alto grado de exigencia, que obviamente condiciona. Si tienen en cuenta todos los factores, ¿fue el mejor trabajo que hicieron en toda esta larga carrera?

«Si se tiene en cuenta que recibimos un plantel muy golpeado tras la derrota de Madrid, y muy presionado por la necesidad de ganar algo importante rápidamente, creo que hicimos un buen trabajo en general».

¿Fue un dolor no haber podido terminar el proyecto?

«Sin duda, me hubiese encantado, al menos, terminar el torneo. El cuerpo técnico que encabeza Miguel Ángel Russo hizo un gran trabajo y merece festejar el título, pero estoy convencido que nosotros también lo hubiésemos logrado de no haber estado las elecciones del club en el medio. Es que las elecciones en Boca son importantísimas, condicionan mucho en la previa, y puedan cambiar todo según quién gane. Pero nosotros sabíamos esto cuando asumimos, y lo aceptamos».

¿Fue conflictivo trabajar con un plantel de nombres tan importantes?

«Creo que el entorno de Boca magnifica y dramatiza hasta niveles increíbles. La realidad es que la experiencia con este grupo de jugadores fue buenísima. No tuvimos ningún conflicto. Lo que pasa es que por ahí se toma como conflicto que Carlos Tevez tenga cara de enojado porque no juega un superclásico, y esto es lo más normal. Además, es lo ideal que ocurra porque ese jugador me está demostrando que quiere estar. El día a día de todo este tiempo fue muy bueno, trabajamos en lugares de entrenamiento ideales, con un club que nos daba absolutamente todo lo necesario y con un plantel de jugadores extraordinario. Lo disfruté mucho más allá del final».

¿Cómo sigue ahora tu carrera?

«Voy a trabajar donde Gustavo diga que vayamos. No tengo problemas en ese aspecto con el lugar o el club, me adapto. Creo que estamos en un momento ideal por haber llegado hasta Boca y eso debería permitirnos seguir en ese nivel. Tal vez en algún lugar en el exterior. Pero hasta ahora no sé nada».

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