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La otra mirada

Poner al miedo contra las cuerdas

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Solo aquellos que alguna vez cruzaron golpes calzando guantes pueden expresar lo que se siente en ese momento. Y también, antes y después de cada pelea. Este es un resumen de respuestas de boxeadores y entrenadores que sirve para entender lo que representa el miedo en un deporte de valientes.

«El héroe y el cobarde sienten lo mismo, pero el héroe usa su miedo y lo proyecta en el oponente, mientras que el cobarde huye», Constantine «Cus» D’Amato, mánager y entrenador de boxeo estadounidense, conocido por impulsar las carreras de famosos boxeadores de la talla de Floyd Patterson, José Torres, Vinnie Ferguson y Mike Tyson.
«En aquella ocasión tuve que recurrir a mi orgullo para no salir corriendo. Fue la única vez que tuve miedo. Era en un entrenamiento. Yo no estaba muy bien de ánimo porque venía de perder el título mundial en Miami. Un muchacho que hacía de sparring me metió un dedazo en el ojo, porque con los guantes de aquellas épocas se podía ya que los pulgares estaban separados. Ese muchacho me lo hizo con maldad». El recuerdo de Sergio Víctor Palma, uno de los más importantes boxeadores de nuestra historia, fue publicado en la revista El Gráfico poco después de haber perdido a manos de Leo Cruz. Ocurrió en 1982, tal vez el momento más duro en su carrera deportiva. Y agregó: «Pero en peleas nunca tuve miedos. Es que cuando uno sube a un ring, tiene todo asumido. Menos perder, claro».
«Miedos hay siempre. El que dice que no lo siente, miente. Y el miedo te mantiene alerta en las peleas. Que uno sea corajudo, fuerte, es otra cosa, pero el miedo es el que te mantiene vivo también. Como en Rocky, cuando él dice que el miedo es como un volcán que tenés adentro y que hay que dejar explotar. Sólo que hay que manejarlo», contestó cierta vez Héctor Javier «El Artillero» Velazco. «¿A qué le tenía miedo? ¡A todo lo que significa perder, maestro! A perder le tenía miedo. Porque perder va más allá de una pelea».

¿Qué es lo que va más allá de una pelea?

«El miedo mismo. A que pueda pasar cualquier cosa. A perder una pelea, porque uno puede hacer el ridículo. Está toda tu familia, tus amigos, hay mucha otra gente mirándote. El miedo está porque perder es también la posibilidad de alejarse de un campeonato, del ranking. Uno quiere escalar y muchas veces, con una derrota, te alejás de la meta».

¿Y la soledad?

«Después de pelear tanto tiempo, me di cuenta de que es cierto que te dejan solo. La soledad la sufrís cuando recibís lo que los empresarios te quieren dar, el 1% de cifras millonarias, y nadie te defiende. Me empecé a sentir solo en las concentraciones, cuando no me daban vitaminas, cuando subía al ring sin una buena preparación, cuando mi representante no aparecía», y luego preguntó, «¿Entendés por qué a lo que menos se le teme es a los golpes? Entrenamos seis, siete y hasta ocho horas por día y siempre a los golpes. De lunes a sábados. Estamos acostumbrados. El miedo es otra cosa…».
Raúl Balbi fue campeón mundial de la AMB tras vencer al francés Julien Lorcy, en París. «La falta de laburo, sin dudar», dice cuando se le pregunta por su principal miedo. Y añade: «Fijate cómo es la cosa, fui campeón del mundo y casi nadie me reconoce. Hay muchos campeones que hoy están en la calle». Continúa Raúl: «El olvido también mete miedo. Porque cuando dejas de boxear, te olvidan. Yo comí hasta con presidentes: para la foto estaban; después, no. El olvido es duro».
«El miedo que tengo es no poder mostrar en cada una de mis peleas todo lo que entreno». Lo dice Karen Carabajal, practicante de boxeo desde 2006 y estudiante de Psicología en la Universidad de Buenos Aires a partir de 2008. Hoy está recibida y sostiene que mucho de lo que aprendió en las aulas lo aplicó en el ring. «Pero ninguno de los que boxea tiene miedo a lo que le pueda pasar en una pelea. Todos entrenamos para que no nos pasen cosas malas. Uno no pelea pensando que le puede pasar algo», asegura. Para Carabajal, «la cabeza es el 50% de la pelea. Si no estás bien psicológicamente, no vas a ganar».
Fernando Albelo fue boxeador y hoy en el director técnico del Almagro Boxing Club. Según él, «a lo que más le teme un boxeador es al papelón, al fracaso. Pero no a los golpes. Uno sube al ring sabiendo que le van a pegar. Pero el verdadero miedo es a que te vaya a mal, a que las cosas no salgan bien. Todo el que compite tiene miedo al fracaso». Albelo dijo también que «el miedo es necesario. Sirve para preservarse, como decía Cus D’Amato, el ex entrenador de Mike Tyson. El también sostenía que todos tienen miedo». Como formador, habla del tema con sus dirigidos: «Les digo que estén atentos, nunca confiados ni relajados. El miedo te ata. Y esa tensión no permite que se desarrolle la técnica necesaria, porque los músculos quedan contraídos».
La palabra de Sergio Maravilla Martínez siempre tiene contenido para analizar.

¿A qué le temes?

«La emoción miedo es muy amplia. Miedo no, respeto sí. La gente habla sobre que un boxeador tiene miedo a otro o cosas similares, eso no existe. El hecho de que alguien sea capaz de subirse a un ring a pelear ante miles de personas dice de él que debe sentir cualquier cosa menos miedo. Otro asunto es saber por qué llegamos a boxear y a hacer este tipo de trabajo, pero eso ya debería explicarlo un psicólogo».

Hay un mito que dice que los boxeadores terminan mal por los golpes recibidos o que pierden el dinero que supieron hacer en su carrera…

«No es un mito, es una realidad. Los boxeadores venimos de capas sociales muy bajas. Yo también. Apenas tenemos estudios. Durante muchos años de nuestra vida no hemos tenido una moneda en el bolsillo. Llega un día en que triunfas y te dan un cinturón de campeón y bolsas de buen número, pensamos que eso jamás terminará y pasamos de deber dinero a que nos sobre, lo cual es perfecto para desubicarte. A esto hay que sumarle el gran número de ‘amigos del campeón’, que hay saber mantener lejos, además del propio equipo de trabajo, que muchas veces proviene del mismo estrato social que uno y que tiene la misma cultura y tampoco puede asimilar bien el éxito. A veces son los primeros en usar indebidamente tu dinero con engaños o medias verdades».

¿Qué fue lo más parecido al temor que sentiste?

«Temor, nunca. Pero sí puedo destacar el primer round del campeonato mundial mediano en Atlantic City, el 17 de abril de 2010, cuando le gané a Kelly Pavlik en 12 rounds. Recuerdo que apenas a los 40 segundos de combate recibí un golpe que me dolió como nunca y mi único deseo era que no se me notara la cara de pánico que debía de tener. Pensaba que todavía tenía que estar con ese tipo en un ring durante 11 rounds y medio más. Al final, todo salió bien y pude ganar el combate, pero sólo yo sé lo que pasó por mi mente».

¿Cuáles crees que son los mayores temores de los boxeadores?

«Sólo puedo hablar de mis temores, no de los de los demás. Supongo que el miedo al fracaso estará presente. En mi caso, me da miedo todo lo que ocurre abajo del ring. El boxeo es un juego de niños comparado con la vida. Yo necesito quien me proteja antes y después de la pelea, porque la pelea es lo que menos miedo me da».
«El boxeo es el último desafío. No hay nada que se pueda comparar para probarte a tí mismo que la forma que lo haces cada vez que subes al ring», Sugar Ray Leonard.

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