Connect with us

Revista El Óvalo

Los Vittori: una familia del deporte motor

Publicado el

- 02:46 am

Última actualización: 09 de Enero de 2020 - 09:48 pm

Don Rogelio, Sergio y Adrián en Sachs 108cc (1978).

Don Rogelio Vittori fue un gran preparador que contagió su pasión a sus hijos Sergio, Adrián y Gabriel, quienes fueron corredores y nos regalaron las anécdotas que hoy compartimos.

Darío Compagnucci – En esta ocasión, comparto con nuestros lectores las historias y anécdotas de Don Rogelio Vittori en su rol de preparador y corredor y las de sus hijos Sergio, Adrián y Gabriel como pilotos. Para tomar nota de estas historias, hace unos años fui a visitar el taller mecánico de los hermanos, quería escuchar lo que tenían para contar de lo que había hecho su padre y de la experiencia de ellos como corredores.
Lo primero que me contaron es que, viviendo en Humberto Primo – año 1944 –, su padre modificó un distribuidor de Ford A haciéndolo con avance y diafragma de vacío como los autos modernos, los croquis de esta innovación los envió a una revista del automovilismo de la época llamada «Motores de Buenos Aires», la cual los publicó. Promediando la década del ’40, don Rogelio viajó de Humberto Primo a Rafaela a buscar trabajo en una moto inglesa marca Coventry Eagle que venía con un motor JAP (utilizado para correr Speedway). Consiguió un empleo como mecánico en la primera vieja terminal de micros, trabajó un año aproximadamente y luego fue empleado por Ternengo y Lacertosa en su taller, donde además de oficiar como mecánico fue colaborador de Juan Ternengo en el auto de carreras. En esos tiempos conoció a Gorky Piovano – padre del fallecido corredor de motos José «Pichino» Piovano –, del que se hizo muy amigo. Rogelio, con la moto Coventry Eagle, le enseñó a manejar a «Pichino» siendo muy chico.
En los primeros años de los ’50, comenzó a preparar un Cucciolo. En una oportunidad, siendo mecánico, al momento de la largada el corredor no quiso ser de la partida y terminó subiendo Vittori. Luego le preparó un Cucciolo con árbol de levas a la cabeza a Jorge Ternengo – quien no tenía más de 15 años – para que lo corra. También hizo una bujía especial, más corta, desarmable, porque la original no entraba entre la tapa de cilindro y el cuadro.
En otra ocasión, Rogelio y Jorge Ternengo corrieron en Rosario con el Cucciolo, cita en la que se midieron y vencieron a Vaifro Meo – recordado piloto que batió varias veces el récord de velocidad –, quien compitió con una Alpino. El mismo Meo les recomendó que se cambien de marca y usen Alpino, porque «con ella podrían andar mejor». A partir de ese momento, año 1958 o 1959, además de correr con una Alpino Giro, fueron representantes comerciales de Alpino y Rummi en Av. Santa Fe frente a la Jefatura de Policía, con el nombre comercial de VITER (Vittori- Ternengo); Ese local contó con taller mecánico, donde continuaron preparando una Tehuelche a Ternengo.
Sergio y Adrián Vittori me contaron que su padre se cansó de ganar carreras con Ternengo y la fama como preparador transcendió, llegando a desarrollar impulsores de todo tipo y de distintos puntos de la región – hasta de Mendoza –.
De vuelta en Rafaela, armó un taller mecánico en el Barrio Italia y preparó el motor del auto de carreras de la Peña ARA, en ese mismo tiempo comenzó a incursionar en los kartings. Un día una persona – de la que no se recuerda su apellido y procedencia – le llevó a Don Rogelio un karting para atender y participar en la carrera de los 100 km. de Carlos Paz. El piloto clasificó 34to y al momento de largar no quiso saber nada, y otra vez Vittori se calzó el casco y se mandó a correr. Ya habiendo pasado más de 20 máquinas y a punto de seguir mejorando puestos, cortó la biela. Se supone que en ese momento terminó todo o a lo sumo corrió una carrera más.
«Después de mudarse a calle Belgrano – donde continuó con el taller –, un día llegó un señor con un RK 125cc aguatero puesto en un cuadro Tehuelche para que nuestro padre se lo acomode y ponga en marcha. Después de eso quedó en el taller.
Me acuerdo como si lo estuviera viendo: una tarde llegó René Heidegger para verla. Le dijo a mi viejo que estaba interesado y fue a hablar con el dueño. Éste se la prestó para que corriera un par de carreras. El ‘Petiso’ le hizo unas modificaciones en las pedaleras y le colocó una rueda más grande adelante porque, según decía, ‘doblaba mejor’. Desafortunadamente esa sería la moto con la que perdió la vida en 1975 en una trágica carrera callejera en Santa Fe», relató Sergio.
También Sergio me comentó que, en 1976, anduvo con ganas de correr en karting, pero era muy caro, por lo que su padre lo convenció de armar un Sachs Promocional en un cuadro Lady reformado (motos de los ’60). Así fue que debutó en un nocturno en el 9 de Julio. «En varias competencias que participamos siempre hubo muchos Sachs Promocionales, distinto a la divisional 100cc Libre –en la que eran pocas máquinas y por lo general se ‘colaban’ con nosotros –. Recuerdo que una vez finalicé adelante de los 100cc Libres y se acercaron a mi papá y le dijeron: ‘anda lindo el Sachito, Vittori’. Mi papá comprimía tanto el Sachs que teníamos que usar aero nafta, aceite ricino, alcohol metílico y butílico. La aero nafta la teníamos que traer de San Francisco porque acá no se conseguía. Mi primera etapa en las motos fue hasta 1979», finaliza Sergio.
Adrián debutó en 1978, también en un nocturno del Club 9 de Julio, en la categoría Sachs Promocional, y se retiró en 1981. En 1982 falleció Rogelio y sus hijos se alejaron de los circuitos, hasta que Gabriel – a finales de la década – armó una Puma 108cc para correr en el Zonal que fiscalizaban desde Humboldt y tuvo a “Beto” Rigoni como Comisario Deportivo. En los ’90 armaron un Zanella 125cc y Sergio volvió a correr, además compraron la Gilera de Speedway que había sido armada por Aldo Romitelli en los ’70 para que Gabriel se sumara a las 200cc. Esta fue su última etapa relacionada al motociclismo, luego llegó el momento de que Sergio acompañe a su hijo a competir en karting.
Esta nota está dedicada a Gabriel que nos dejó hace unos años pero siempre está presente en nuestro recuerdo.

Continue Reading
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2019 Diario Castellanos. - Mail: editoradelcentro@diariocastellanos.net