Connect with us

La otra mirada

Una pelea de película

Publicado el

Cuarenta y cinco años atrás, en lo que entonces era la República de Zaire, se vivió el más extraordinario combate que recuerda el boxeo. George Foreman y Muhammad Alí, en lo que supuso la vuelta al trono de este último, conformaron una batalla épica que sembró una leyenda, inspiró libros, documentales y hasta canciones.

Llegaron en la parte más oscura de la noche. Eran 60.000 personas ávidas de ver al invicto campeón mundial de peso pesado George Foreman enfrentarse al retador Muhammad Alí. Era otro tiempo. El estadio se llamaba 20 de mayo y está en lo que entonces era Kinshasa, Zaire. En este tiempo sería el Stade Tata Raphaël, en la República Democrática del Congo. El espectáculo no cambió su nombre, mas bien se convirtió en un cartel épico: Rumble in the Jungle. Todo estaba programado para comenzar a las 4 AM, hora local del miércoles 30 de octubre de 1974, cuenta Miss Rosen, la escritora de Nueva York, en el sitio de deportes y cultura pop de ESPN, The Undefeated. Tras bastidores, el periodista Norman Mailer iba escribiendo para Playboy lo que luego se convertiría en «El Combate», el más memorable relato deportivo.
Aunque su séquito se veía sombrío, Alí parecía estar relajado cuando se dirigió a sí mismo en un tono rebuscado: «He estado arriba y he estado abajo. Ya sabes, he estado en varios lugares. Debe ser oscuro cuando te noquean. Porque nunca he sido noqueado». Alí estaba a punto de demostrar, una vez más, por qué era el mejor de todos los tiempos. Desde que la Comisión de Boxeo lo despojó de su título y suspendió su licencia por negarse a servir en las fuerzas armadas de los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam, Alí nunca dejó de reclamar por lo que le habían quitado. Luchó contra la ley, llevando su caso hasta el Tribunal Supremo. Finalmente fue reivindicado en junio de 1971.
Con su licencia de boxeo reinstalada, Alí se enfrentó al entonces campeón del mundo Joe Frazier en «La Pelea del Siglo», en marzo de 1971. Era la primera vez que dos pesos pesados invictos se enfrentaban por el título. Duraron los 15 rounds y Frazier ganó por decisión unánime. Era la primera derrota de Alí.
Tres años más tarde, el campeón era George Foreman. A los 25 años estaba invicto y tenía más de 35 nocauts en su haber. Parecía contar con una fuerza imparable. Pero Alí, siete años mayor que él, nunca perdió el corazón. Ni su talento.
El lugar donde se realizaría la pelea no parecía ser una parte importante de la historia. Ya sea que se llevara a cabo en Las Vegas, Chicago o Miami, la ubicación era simplemente una cuestión de información logística. Hasta que la llamaron The Rumble in the Jungle, entonces África se convirtió en un personaje central. «Nadie había escuchado la palabra Zaiare», recordó el fotógrafo deportivo Neil Leifer. «Si quieres poner a tu país en el mapa… ¡qué manera de hacerlo! Si quieres que el mundo sepa quién eres, consigue al hombre negro más popular de la tierra para promocionarlo. Seguramente fue un buen movimiento de negocios para Mobutu». El dictador Mobutu Sese Seko, primer y único presidente de Zaire, que era conocido por su crueldad y por ser un maestro del terror a gran escala, y murió en el exilio en 1997, realmente lo imaginó así. Y por algún tiempo le sirvió.
Sobre un fondo amarillo resplandeciente, fotografías en blanco y negro de Foreman y Alí flotaban sobre el continente africano, recortadas en verde esmeralda, que combinaban perfectamente con los colores de la bandera de Zaire. El póster sufrió ligeras modificaciones luego de que Foreman se cortara el ojo derecho durante el entrenamiento, retrasando la fecha del combate, y se publicara en inglés y en francés. La versión francesa del cartel de la pelea incluía las palabras «Un cadeau du President Mobutu au peuple Zaïrois et a honneur pour l’homme noir». «Un regalo del presidente Mobutu a la gente de Zaire y un honor para el hombre negro».
Leifer, un chico maravilla que comenzó su carrera profesional en 1958 a la edad de 16 años, produjo posiblemente la fotografía más famosa de Alí en la tierra: la imagen de él de pie sobre Sonny Liston después de lanzar «el puñetazo fantasma» que envió al retador a la lona durante el primer asalto de la pelea por el título mundial de peso pesado de 1965. «Un fotógrafo, como un boxeador, tiene que estar completamente preparado para la pelea, estar en óptimas condiciones y decidido a hacer historia», dijo. Con más de 200 portadas de revistas y 17 libros a su nombre, la publicación más reciente de Leifer, The Fight (Taschen) es un éxito notable. Limitado a solo 1.974 copias, el libro presenta fotografías de Leifer y Howard L. Bingham, el mejor amigo de Alí, quien murió en 2016.
Utilizando una copia abreviada de 1975 de The Mailer The Fight como punto de partida, el volumen de Taschen sigue el camino de Ali a través de Zaire, creando una remontada que sorprendió a la gente. El libro viene dentro de un estuche que sigue el modelo del cartel de la pelea, utilizando los mismos colores y el mismo concepto de diseño. «Una imagen tiene que detenerte; de lo contrario, pasarás directamente por ella», dijo Leifer.
«Una portada es un póster, y si lo miras por segunda vez, querrás mirar adentro. Ese amarillo simplemente te salta… puedes verlo a media cuadra de distancia». Pero es la imagen de Alí y Foreman flotando sobre el continente lo que invocó el sentimiento panafricano que había resurgido a raíz del movimiento de derechos civiles y los movimientos de independencia africanos.
La historia de la pelea pertenece a Alí. Esto es cada vez más claro cuando se busca en The Fight. El Rumble in the Jungle fue el regreso de Alí a la gloria. A diferencia de Foreman, cuyas fortalezas no se tradujeron fuera del ring, Alí aprovechó cada oportunidad que se le presentó, nunca conoció una cámara o un reportero que no le gustara.
Como informó Mailer, después de darse la mano, Alí le dijo a Foreman: «Has oído hablar de mí desde que eras joven. Me has estado siguiendo desde que eras pequeño. ¡Ahora debes encontrarte conmigo, tu maestro!», Foreman apenas parpadeó. La campana sonó y 30 segundos después, Foreman tenía a Alí contra las cuerdas. Pelearon con fiereza. Fue un asalto intenso, tanto que la gente temía que Alí no pudiera mantener ese nivel de agresión. No estaban equivocados. En algún momento del segundo asalto, Alí cambió. Se apoyó contra las cuerdas, invitando a Foreman a que entrara, luego se agachó, se movió y bloqueó los puños de furia del campeón. Todo el mundo estaba aturdido. «Lo que hizo Muhammad fue tan inusual, honestamente no sabía cómo podría ganar», recordó Leifer. «Cualquier persona sensata hubiese pensado que estaba loco. Estaba permitiendo que lo golpeen». Foreman era un golpeador increíble. «Tenías que asumir que en algún momento él iba a romper la defensa de Alí… pero no fue así». La pelea iba cambiando.
Para el octavo asalto, Foreman estaba desgastado y Alí se potenció. Aplicó varios ganchos seguidos de una combinación de cinco golpes que envió al campeón a chocar contra la lona. Mailer redactó «El vértigo se apoderó de George Foreman y lo hizo girar. Aún inclinado desde la cintura en esa incomprensible posición… comenzó a caer, a volcarse y caer incluso cuando no quería hacerlo. Su mente se sostenía con imanes tan altos como su campeonato, pero su cuerpo buscaba la lona. Cayó como un mayordomo de seis pies y sesenta años que acaba de escuchar trágicas noticias…».
Decidido a recuperarse, Foreman consiguió ponerse de pie después del conteo de 10, pero estaba acabado. Restando dos segundos en el asalto, el árbitro Zack Clayton detuvo la pelea. Alí había recuperado el título. Luego se desmayó.
Apenas terminada la pelea comenzó a diluviar. La temporada de lluvias se había retrasado dos semanas, pero finalmente llegó de manera tremenda, y los torrentes inundaron el estadio, empapando las baterías hasta que los generadores se agotaron. La mitad de las máquinas de Telex se apagaron, y las imágenes y las palabras se quedaron encerradas en el estadio. Sin embargo ya no se las necesitaban. El poster de un Alí grandioso comenzaba a imprimirse definitivamente en la mente de los seguidores y en las tapas de los diarios. El mundo observaba de pie al verdadero rey del boxeo.

Continue Reading
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2019 Diario Castellanos. - Mail: editoradelcentro@diariocastellanos.net