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Para el pueblo Violeta, un prócer

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Por Baustista Letanú (Periodista partidario de Villa Dálmine) – Walter Nicolás Otta es el único ser humano en la historia de Villa Dálmine en consagrarse campeón como jugador y como director técnico. Es por eso que en Campana su nombre representa orgullo e idolatría. Para el pueblo violeta es un prócer. Como jugador, jugó en 15 clubes pero en la «Villa» dio su primer paso. Debutó en el 1992 con 19 años y estuvo hasta el 1996. En ese período, fue parte del campeonato de Primera C 1995-96. Casi quince años después del primer éxito en Campana, -y con un segundo paso en 2005/2007-, Nico volvió a su casa pero a calzarse el buzo de DT. Llegó casi sin experiencia y habiendo dirigido unos pocos partidos en Sporting La Fueguina, un equipo de la ciudad que había sido creado para participar del viejo Federal C y que ya no existe más. Pese a eso, el cordobés aceptó el desafío sin saber que le iba a cambiar la vida a él y a los hinchas. «El camino no fue fácil, ya que en las primeras cinco fechas el equipo no encontraba el rumbo y peleaba puestos de descenso. Previo al partido con Luján (6ª fecha), el cuerpo técnico había comunicado que si no ganaba, no seguiría. Y el plantel le respondió: con un contundente 3 a 0 en la Basílica, el equipo empezó a mostrar sus mejores virtudes y no detuvo su marcha. «Desplegando un juego vistoso de ver y siendo muy superior al resto, el Dálmine de Otta se coronó campeón un 24 de mayo en el Coliseo de Mitre y Puccini tras vencer a Talleres de Escalada y alcanzando un techo de 71 puntos que le permitió regresar a la Primera B Metropolitana tras 15 años de sequías. En la B, Nico siguió al mando del equipo. Manteniendo la base del plantel ascendido e incorporando algunos refuerzos, el comienzo fue muy bueno y esperanzador al punto de ser tapa de diarios nacionales bajo el apodo del «Barca de la B». Sin embargo, el rendimiento no pudo ser sostenido y Dálmine se salvó del descenso en la última fecha luego de una seguidilla de malos resultados. «El primer ciclo de Otta culminó allí, siguiendo su paso en Acassuso (2013). Pero un día volvió, y seis años después, escribió su segundo ciclo como DT en su casa: disputando la B Nacional 2018/19, Nico siguió cumpliendo objetivos y alimentando la relación de amor recíproco con el público violeta. Hoy ya no está, y una vez más le tocará dirigir en contra, pero seguramente se lleve aplausos y ovaciones.

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