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Cultura

Trío femenino

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Fotos: N. Gramaglia

Por Laura Serniotti*, especial para CASTELLANOS. Reunidas a partir del estudio de la Maestría en Interpretación de Música de Cámara en la Universidad Nacional de Rosario, la violinista Gabriela Cocilovo, la clarinetista Julieta Moliné y la pianista María Luz Poirier formaron hace un par de años el Trío que se presentó el domingo 6 de octubre en el Teatro Lasserre de Rafaela.
Este concierto fue el octavo del Ciclo de Música de Cámara y es el anteúltimo de la temporada 2019.
Las tres mujeres cuentan con una amplia formación académica que se vió reflejada en la presentación musical.
Gabriela Cocilovo estudió violín en el Conservatorio «Julián Aguirre» y con los profesores Pablo Saraví, José Bondar, Dimitry Pokras y Finlay Ferguson, Freddy Varela y Oleg Pishenin en Argentina. En EEUU con el profesor Max Zorín.
Integró la Orquesta sinfónica de la Universidad de Córdoba, la Orquesta académica del teatro San Martín, la Orquesta Municipal de Rosario y la orquesta nacional de San Juan y la Wiiliamsport Symphony Orchestra en EE.UU.
También formó parte de diferentes grupos de música de cámara en la provincia de Córdoba en Argentina y en EEUU.
Julieta Moliné egresó de la Escuela de Música de la Facultad de Humanidades y Arte de la U.N. R. como licenciada y profesora de Clarinete.
Se perfeccionó con varios maestros como Mariano Rey, Mónica Cosachov, Lars Nilsson, Arkady Gologorsky, Alicia Belleville, Alberto Lisy, Marcelo y Benjamín Bru, José Bondar, Celina Lis, entre otros.
Integró las Orquestas juveniles de la U.N.R y del Mercosur. Forma parte del Quinteto de Vientos de la Municipalidad de Rosario.
Es profesora de clarinete en la escuela Provincial de Música de Rosario, en la Escuela de Arte de San Nicolás y en la Orquesta Infanto-juvenil del Barrio La Tablada.

María Luz Poirier egresó como Pianista, Licenciada en Piano y Profesora de Piano en la Escuela de Música de la Facultad de Humanidades y Arte de la U.N.R.
Participó de seminarios y clases magistrales con los maestros Darío Ntaca, Daniel Rivera, Antonio de Racco, Eduardo Delgado, Edith Fisher, Mario Alvarado. Realizó cursos de música de cámara con los maestros Rafael Gintoli, Eliane Tokeshi y Ricardo Kubala.
En 2006 logró el primer premio del Mozarteum de Santa Fe y finalista del IX Concurso internacional Paul Casals. En 2011 y 2012 fue seleccionada para tocar en el «Martha Argerich Present Project» y fue finalista de la Selección de tres becas para estudiantes argentinos en 2012.
Se perfeccionó en Italia con el Maestro Rivera en el Istituto Pietro Mascagni.
Es profesora de piano y lenguaje musical en el Instituto Pro Música de Rosario y la Escuela Provincial de Música.
El concierto tuvo como programa tres obras. Al terminar la primera y la segunda, el trío se retiró del escenario para realizar una pausa. La clarinetista explicó que esto se debió a la necesidad de secar su instrumento continuamente mojado.
El repertorio comenzó con el Trío para violín, clarinete y piano de Aran Khachaturian.
Este trío fue compuesto en 1932. Fue su maestro de entonces, Miaskovsky quien organizó su estreno en Paris.
La obra consta de tres movimientos: I- Andante con dolore, con molte espressione, posee una melodía lenta y triste inspirada en canciones populares armenias y con adornos arabescos simulando una improvisación lírica.
II-Allegro: tiene frases dramáticas que alternan con interludios bailables. III-Moderato: incluye nueve variaciones basadas en una melodía popular usbeka. Esta melodía es típica de un grupo étnico de origen turquino que habitan en Uzbekistán.
Aran Khachaturian es un compositor y director de orquesta de origen armenio que nació en 1903 y murió en 1978. Estudió en Moscú con Nicolai Miaskovski. Su origen se ve reflejado en su música por sus ritmos impetuosos y los colores tímbricos preferidos. En 1932 compuso su primera Sinfonía, en 1936 el Concierto para piano y orquesta. En 1942 su ballet Gayaneh aumenta su fama y en 1954 compone el célebre ballet Espartaco.
En la segunda parte del concierto las tres mujeres brindaron la Suite para violín, clarinete y piano de Darius Mihaud.

Este compositor compuso para casi todas las formaciones de instrumentos y en sus obras combina elementos del lenguaje musical del período barroco con los del jazz como en la Suite interpretada por el trío. Utiliza la forma de manera tradicional, pero con innovaciones propias del siglo XX.
Consta de cuatro movimientos: I-Ouverture: posee reminiscencias de la música brasilera, tiene ritmos fuertemente marcados con síncopas y articulaciones muy notables.
II-Divertissement: tiene texturas imitativas especialmente entre el violín y el clarinete.
III-Jeu: como su nombre lo indica los instrumentos juegan en una danza vigorosa y en con cierta caricaturización con sonidos poco comunes al violín y rasgueos folklóricos.
IV-Introduction et final: La introducción es lenta y algo sombría que da lugar a la danza de melodía brillante en la que aparecen armonías extrañas, citas de música country norteamericana y elementos del jazz.
Darius Milhaud vivió entre los años 1892 y 1974.Fue un compositor francés.
En sus obras es común el uso de varias tonalidades superpuestas y de ritmos propios del jazz. Formó parte del Grupo de los Seis junto a Georges Auric, Louris Durey, Arthur Honegger, Francis Poulenc, Germaine Tailleferre, Jean Cocteau y Erik Satie. Su música se rebeló contra el impresionismo y el wagnerismo, aunque lograron desarrollar estilo totalmente personal.
La última parte del concierto cerró con la Suite para violín, clarinete y piano de Alexander Arutiunian.
Esta obra fue compuesta en 1992 y dura aproximadamente dieciocho minutos Consta de cuatro movimientos: I- Introducción II- Scherzo III – Diálogo IV-Finale
El compositor de origen armenio fue pianista y compositor. Fue galardonado con el Premio Stalin en 1949 y Artista del pueblo de la URSS en 1970. Es reconocido por su Concierto para trompeta.
Las intérpretes brindaron una hora de música escrita en el siglo XX permitiendo que este lenguaje se difunda y logre cada vez más aceptación en el público general poco acostumbrado a este tipo de música.
El ensamble logró unidad y permitió comprobar un intenso trabajo de coordinación.
Las tres se destacaron por su flexibilidad para adecuarse al diálogo permanente entre los instrumentos y resolvieron con virtuosismo muchos pasajes complejos.
Durante el desarrollo del discurso sonoro, la clarinetista sopló varias veces su instrumento para secarlo. Este ruido interrumpió el devenir musical no solamente entre los movimientos sino durante los mismo. También fue un motivo de distracción extramusical su continuo movimiento de pie marcando pulsos y el acomodamiento constante de las partes del clarinete.
Afinadas y seguras, el resultado del producto musical fue excelente.
El público habitual acompañó con respeto y admiración a las tres profesionales que se ganaron un aplauso prolongado.
En una jornada en la que se superpusieron varias propuestas musicales en la ciudad, la música de cámara volvió a brillar en el anochecer rafaelino.*La autora de esta nota es Licenciada en Teoría y crítica de la Música.-

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