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Cultura

Elegancia

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Fotos: D. Camusso

Por Laura Serniotti*, especial para CASTELLANOS. La elegancia es el atributo de ser bello y sencillo a la vez. Muchas veces este término alude al buen gusto y a la simplicidad como justo medio, esa medida equilibrada entre lo excepcional y lo necesario, lo distinguido sin exceso frívolo.
Esta cualidad tuvo la presencia y la interpretación, en el Concierto de Piano a cuatro manos, de Sylvia Eymann y Lilia Vieri el domingo 8 de setiembre del corriente año en la sala del teatro Lasserre de Rafaela.
Esta distinción es reflejo de la educación recibida por las pianistas y la noble actitud remite a la generosidad de quien es conocedor y agradecido de los talentos innatos cultivados con el estudio, la disciplina, como también con la experiencia de muchos años de actividad artística musical.
Lilia Vieri es rafaelina. Su madre, la Profesora Elda Ricci fue su primera formadora pianística. Aldo Antognazzi y Amalia Pérez posteriormente fueron sus maestros. Sus estudios musicales de Composición y análisis musicales, los realizó con la guía de Dante Grela, Jorge Molina y Francisco Kropfl.
Egresó como profesora nacional de armonía y contrapunto y profesora nacional de educación musical en el Instituto Superior de Música dependiente de la Universidad Nacional del Litoral.
Como docente se desempeño en la UNL, en el Instituto 13 del Ministerio de educación de Santa Fe, en el profesorado de Música y el Liceo Municipal de Santa fe, del que fue regente y Directora. Fue Directora provincial de Educación artística de la provincia de Santa Fe.
Actualmente, participa como investigadora y directora del proyecto “La mujer como protagonista de la música en Argentina desde 1950”, entre otros.

musica de camara
Fotos: D. Camusso


Compuso obras para música de cámara y realizó arreglos de obras del compositor remo Pignoni.
Se presentó numerosas veces como solista y en grupos de cámara, en Argentina y en Italia.
Sylvia Eymann estudió piano con el maestro Osar Giudicci y en la Escuela de Música de la Facultad de Humanidades y Artes de la U.N. Rosario con Armida Canteros, Ana María Cue y Antonio De Raco.
Fundó junto a otros colegas el Instituto de Educación musical IDEM, fue docente de la Escuela Provincial de Música, Rectora del Instituto Provincial del Profesorado de Música de Rosario “Carlos Guastavino”, Secretaria académica y docente en la Escuela de Música de la U.N Rosario.
Musicalmente se desempeña como pianista de música de cámara presentándose en diversos centros de la ciudad de Rosario, Paraná, Buenos Aires entre otras.
Con gentileza, amabilidad e indiscutible carisma docente, Lilia Vieri presentó las obras del repertorio haciendo una reseña histórica de sus autores, describiendo las características formales y estilísticas de cada una y agregando la interpretación que ambas pianistas lograron hacer del mensaje de las composiciones musicales.
La primera parte del programa comenzó con una obra de Robert Schumann, Seis Impromptus de las Pinturas del este Óp. 66.
Esta obra fue compuesta en 1844 para piano a cuatro manos. Para su composición, Schumann se inspiró en la lectura de unos poemas árabes traducidos por Friedrich Ruckert, con muchas rimas y juego de palabras. Poniendo música a las ideas surgidas de la lectura de los poemas, Schumann relacionó al personaje Abu Sei con el embaucador personaje folklórico alemán, Til Eulenspield en estos Improntus.
Robert Schumann fue un compositor alemán. Nació en la actual ciudad de Bonn, en el año 1810. Su música es representativa del Romanticismo musical, en las que se destaca la intensidad lírica y la complejidad musical, logrando una íntima unidad entre el texto y la música.
El programa continuó con la obra Sonata, FP 8 de Francis Poulenc.
Esta sonata fue compuesta en 1918 para piano a cuatro manos, con tres movimientos: Preludio, Rustique. Final.
En estos movimientos, es posible detectar la influencia de compositores como Satie y Stravinsky. En ellos sobresalen la simplicidad melódica con citas folklóricas, los ritmos complejos, armonías disonantes y acordes estrepitosos.
Para la segunda parte, las pianistas eligieron a Carlos Gustavino, Graciela Paraskevaidis y Astor Piazzolla.
Del santafesino, Guastavino, interpretaron los tres movimientos de la sonatina “Romance del Plata”: Alegretto cantábile, Andante cantábile sereno, Rondó.
Compuesta en 1987 es la única obra para piano a cuatro manos de su autoría.
Guastavino fue pianista y compositor. Nació en la ciudad de Santa Fe, Argentina en el año 1912 y falleció en el 2000.
Su obra es representativa del nacionalismo musical argentino, movimiento surgido en Europa en la segunda mitad del Siglo XIX que buscó reafirmar los valores esenciales de cada nación mediante su música popular. Guastavino fue alumno de Athos Palma, premiado por organismos internacionales, supo unir la música académica con los elementos folklóricos argentinos.
El concierto continuó con la interpretación de la obra “Cada cual” de Graciela Paraskevaidis. La autora fue compositora, musicóloga y docente argentina nacionalizada uruguaya.
El musicólogo Omar Corrado, publicó el libro Estudios sobre la obra musical de Graciela Paraskevaidis. Este es una compilación editada en Buenos Aires por Gourmet musical ediciones en el año 2014.
En la obra escuchada en el concierto, se apreció el uso de materiales sonoros que evocaron las raíces musicales de los pueblos originarios latinoamericanos, exponiendo su postura reivindicativa de esta cultura con el agregado de elementos contemporáneos.
Invierno porteño de Astor Piazzolla cerró el programa. Esta obra forma parte de las Cuatro estaciones porteñas escritas entre los años 1965 y 1970.
Un numeroso público acompañó a las pianistas. Muchos de ellos respondieron a la convocatoria como admiradores de la pianista rafaelina, con quien compartieron estudios y mantienen amistad.
Amantes de la música de cámara, alumnos de música, vecinos de la ciudad, disfrutaron de un concierto ameno, dinámico y de elegante musicalidad.
El prolongado aplauso de los oyentes, fue retribuido por las pianistas con uno de los valses de Johannes Brahms.
Las pianistas transmitieron franqueza en su ejecución. Un sonido pleno fue el resultado de la presión articulada de las cuatro manos, llegando al fondo del recorrido mecánico de las teclas y los martillos.
Vieri, exquisitamente, demostró la eficacia de la técnica pianística en la que la flexibilidad de las muñecas es la generadora de los fraseos. Los nudillos, bien marcados por la permanente articulación y los dedos muy cerca de las teclas permitieron un sonido parejo, claro, sincero. Hizo converger toda su intención a las manos generando la ilusión de un mínimo esfuerzo, al espectador.
Eymann hizo lucir los sonidos graves del piano del teatro. El uso del pedal fue sensiblemente musical y logró amalgamar su ejecución con la voz aguda adecuando las dinámicas a las exigencias expresivas del compositor.
En el repertorio a cuatro manos, Lilia Vieri y Sylvia Eymann permitieron al público recorrer lugares y tiempos diversos, desde las ensoñaciones poéticas, las escenas urbanas, los paisajes rurales, hasta el desconcertante mundo contemporáneo.
Gestos amables, amistosos evidenciaron la fluida comunicación entre las dos pianistas.
Dos amigas cómplices de su respectivo amor por la música, reunidas en torno a un repertorio elegido con gustos compartidos, fue la cálida postal del concierto.
Sylvia Eymann y Lilia Vieri, nos hicieron partícipes de este juego, en el que conjugaron su formación técnica, su musicalidad con la elegancia de su bagaje cultural.

*La autora de esta nota es Licenciada en teoría y crítica de la Música.

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